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Un cincuentón le mete el vicio a la mujer de su hijo
Fecha: 05/09/2023, Categorías: Incesto Autor: Quique., Fuente: CuentoRelatos
... papito! El cerdo le lamió el coño y después comenzó a lamer el clítoris de todos los modos posibles, hacia arriba, hacia los lados, alrededor... Lamiendo juntó tres dedos, los mojó con la leche que salía de sus tetas y fue haciendo hueco con ellos hasta que entraron los tres en el culo, luego moviéndolos alrededor y chupándole el glande del clítoris, tuvo su segundo orgasmo. -¡Me vas a matar de placer, papito! Corriéndose lamió su coño y bebió de él. Luego le sacó los dedos del culo. Iba a olerlos, Sabrina le cogió la mano, llevó los dedos a su nariz, los olió y después los chupó. Sergio, le dijo: -Todo lo malo se pega. -Lo malo, no, las cosas ricas, papito. Sergio volvió a comérselo todo. Tetas, de las que se hartó otra vez de beber leche dulce cómo la miel. Coño, lamiendo labios, follándole la vagina con la lengua. Culo, lamiendo y follando el ojete... Luego le metió dos dedos en el coño y se lo folló con ellos. Al tenerla bien perra le hizo el remolino sobre el glande del clítoris, y Sabrina, exclamó: -¡¡Me muero, papito, me muero!! Después de la tremenda corrida y de recuperarse, le dijo: -Te voy a recompensar, papito. Se subió encima de él, cogió la verga empalmada, la frotó en el coño, la clavó hasta el fondo diez o doce veces, después la quitó pringada de jugos, la puso en la entrada del ojete, empujó con el culo. Metió el glande y dijo: -¡¡¡Oooy, oooy, oooy!!! -la quitó- Duele. Sergio la puso a cuatro patas. Le lamió el culo y se ...
... le folló el ojete con la punta de la lengua hasta que Sabrina, entre gemidos, le dijo: -Métemela en el culo, papito. Se la metió en el coño para engrasarla, después, despacito, le volvió a meter el glande en el culo. Sabrina cerró los ojos con fuerza, apretó los dientes y farfulló: -¡Carajooo! Sergio le metió el glande y le folló el culo solo con él... Follándoselo despacito, muy despacito, le dijo: -Acabará por gustarte. Sabrina no lo creyó, era mucha verga para un culo tan estrecho. Algo más tarde ya no pensaba igual. -¡Más, méteme más verga, papito! Poco a poco se la metió hasta que los huevos chocaron con su coño. Sergio con las manos acariciaba sus nalgas. De cuando en vez sacaba el glande, dejaba caer saliva sobre él y se la volvía a meter. Sabrina ya iba sin frenos. -¡Ay que rico, papito, ay qué ricooo! Poco más tarde, le decía: -¡Mas rápido, papito, más rápido y más fuerte. Le dio como quería. Sabrina ya era yegua desbocada. -¡Azota mi culo! Clavándola le dio con las palmas de las manos. -¡Dame más, papito, dame más y más fuerte! Le dio tan fuerte que le dolieron a él las manos. Sabrina se iba sin remedio. -¡Me voy a venir, papito, me voy a venir! ¡¡Me vengo, papito!! Con todo su cuerpo temblando una cosa mala y jadeando cómo una perra se corrió cómo un río, y Sergio, Sergio le llenó el culo de leche. Al acabar, echada lado de Sergio y jugando con un dedo en su cabello, le dijo: -¿Echamos otro más y mañana ...