1. La mejor hermana del mundo (Capítulo I)


    Fecha: 10/09/2023, Categorías: Incesto Autor: Aleah Perr, Fuente: CuentoRelatos

    ... gran abrazo a su hermano. Lo rodeó con sus brazos, y sus pechos, bastante grandes para una chica delgada, se encajaron entre el brazo derecho de Alex. El abrazo se prolongó, y ella lo atrajo hacia sí. Entonces la cabeza del chico, quedó atrapada entre los senos de su hermana que lo acurrucaba como si fuese un bebito. Pasaron varios minutos de esa manera, Elisa abrazando a su hermano, y su hermano dejándose abrazar. Alex como por inercia puso la nariz entre el canalillo que se formaba entre los grandes pechos de su hermana, y observó que Elisa parecía no darse cuenta. Alex sintió entonces algo raro, en su entrepierna algo se despertaba. No quería que por nada del mundo su hermana se enterase de aquello. Las cosquillas que empezaba a sentir en el endurecido pene debían ser ocultadas a toda costa. Entonces decidió hablar.
    
    —Me voy a quedar jugando un rato más.
    
    —Bueno, yo tengo que ponerme a terminar una tarea para irme al gym —aseguró Elisa, entendiendo que el abrazo había ya tenido una duración más que suficiente.
    
    Elisa se levantó del sillón y fue a realizar sus deberes para la facultad de psicología.
    
    Alex se quedó solo en la sala. Fue al baño y se encerró. Salió varios minutos después, cuando ciertos demonios fueron mutilados a base de jalones en su caprichudo pene. «No está bien pensar en mi hermana, no está bien pensar en mi hermana, no está bien pensar en mi hermana», se repetía cada vez que le pasaba una de estas involuntarias erecciones provocadas por su bella ...
    ... hermana, o cuando no podía dejar de verle los pechos de reojo.
    
    Con Melissa también le sucedían erecciones, pero le sucedían cuando pensaba en ella voluntariamente, no en medio del puto salón de clases. «Bueno, una vez sí me pasó, pero solo una vez», se dijo recordando aquella vez en que no dejaba de verle los muslos a su vecina de mesabanco. En cambio, en su hermana no pensaba casi nunca. Más bien, era ella que se le echaba encima frotándole los senos, o a veces, Elisa se vestía con poca ropa y él no podía evitar mirar a su hermana, porque no era un ciego, y no era de palo.
    
    En otras ocasiones, Elisa no estaba vestida de manera provocativa como tal, sino que ella era sexy con cualquier indumentaria que se pusiera encima. Era suficiente ver un par de veces el respingado trasero de su hermana cuando cocinaba de espaldas a él para tener una de esas potentes reacciones automáticas. Alex quería respetarla, y se contenía porque en realidad solo se masturbaba deliberadamente pensando en Melissa, el amor de su vida. Así, en el baño, en ese momento después de los consejos que le otorgó su hermana, desquitó sus ganas dirigiendo sus pensamientos hacia los pechos de Melissa, imaginándose que aquel contacto con su brazo y su rostro, no era el de su hermana, sino el de su compañera.
    
    Horas más tarde, mientras estaba recostado en su cama, Alex se prometió reunir el valor suficiente para invitar a Melissa a salir a alguna parte que se le ocurriera. Además, cobijado por la oscuridad de ...