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Hermanita inocente
Fecha: 24/07/2017, Categorías: Incesto Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
Mi hermana tenía 15 años y yo 19. Ya estaba crecidita, tenía unas gafitas que le daban una pinta de mosquita muerta empollona y cara de no haber roto un plato en su vida, pero se daba la circunstancia de que también tenía un cuerpo de lo más sugerente, escultural y con unas curvas bien acabadas de formar: a pesar de su edad, sus pechos y su culo le daban una apariencia de tener un par de años más, y era su cara aniñada lo que echaba por tierra esa idea. Yo a veces la acompañaba al colegio y veía que los niñatos de su clase la miraban ya de una forma especial, se les iban los ojos a su busto, que era de los de mayor tamaño de la clase. Y no me extrañaba, porque la verdad es que tenía un cuerpo de lo más llamativo. Yo alguna vez la había visto desnuda en casa y dado que a mi edad se está siempre bastante salido, me había puesto a mil. Fue en la ducha, cuando entré alguna vez sin querer, o cuando fui a su habitación a coger algo, o en la playa cuando se le salió alguna vez el bañador. Pero no pasaron de ser cosas fugaces. Yo albergaba en lo más profundo de mí verla otra vez desnuda más tiempo. Pero en el fondo no sólo me conformaba con eso. Empezó como una cosilla morbosa, pero iba convirtiéndose en algo que ocupaba mi mente más tiempo de la cuenta. En casa no teníamos la costumbre de cerrar las puertas con cerrojo. Y además ella y yo dormíamos en una misma habitación de dos camas, ya que es un piso pequeño. Con lo ...
... que la veía cada dos por tres. Y ese verano era bastante caluroso... Mis padres por las tardes salían con unos amigos y se pegaban bastante rato por ahí. Mi hermana y yo salíamos con nuestras respectivas amistades algunos días, y otros nos quedábamos en casa. Antes de salir acostumbrábamos a ducharnos, uno después del otro. Hubo un día en que yo me acababa de duchar y ella entró al baño. Mientras yo me estaba secando la cabeza con la toalla, sin ver noté algo en el pene. Me quité la toalla y vi que mi hermana, riendo, me estaba tocando mi miembro con dos dedos, bromeando. Yo le seguí la broma e hice ademán de tocarle a ella un pecho. Por desgracia aún no se había quitado el sujetador y las bragas. Ella chilló riendo y se fue del cuarto de baño. Yo le dije algo así como que viniera si quería, y ella se asomaba por la puerta. Yo, desnudo, le decía que se acercara. Ella no entró pero yo noté cómo me miraba el miembro, que huelga decir que estaba algo crecido a pesar de que sólo me había tocado unos segundos y que yo apenas le había rozado una teta. Luego ella se fue. Cerré la puerta, pero no pude resistirme: me masturbé pensando en mi hermanita haciéndome una paja en el lavabo. Una noche, días más tarde, mis padres salieron de cena por ahí. Mi hermana no salía. porque quería ver no sé qué en la tele. Estaba ella en el comedor con una camiseta ancha y larga y las bragas como único atuendo. Fue a la cocina a buscar ...