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Morbo entre hombres
Fecha: 10/06/2022, Categorías: Gays Tus Relatos Autor: Serafín, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
... todos sus hijos, incluido el sobrino y yo, a quien trataba como a iguales junto a sus legítimos hijos. Jairo y Leonard eran sus hijos preferidos por ser de sangre, respetaba mucho a su sobrino Duquernay, y me amaba a mí el joven Lucas. Seguro se preguntarán como se llevaban entre ellos. Pues es bien difícil pero daré detalles. La diferencia entre sus hijos y nosotros, es que de nosotros dos, solo conocía todos los aspectos que él esperaba, la perfección en comportamiento, la atención desmedida, el orden y pulcritud con que hacíamos las cosas. De sus hijos siempre cocechaba alguna que otra decepción en cuanto a eso, y pequeñas actitudes que le parecían cobardes, indecorosas y grotescas al señor Lagos, pero eso sí amaba la virilidad de sus pequeños. Cuando traían una hazaña de conquista sobre alguna chica, él los festejaba y sonreía ampliamente. Y en corto les enseñaba técnicas a ambos sobre cómo traer loca de pasión a una chica. Yo oía esos temas y como que me daba repulsión. Tener que oír los más bajos deseos de un hombre siempre me parecieron muy de lo último, me producía verlos con desprecio. Y así siempre veía a los dos jóvenes Lagos, pues siempre llegaban a hablar de sus instintos más bajos abiertamente. Ellos juntos, compartían la habitación más grande de la casa, como en recompensa, de no poder tener una habitación cada uno, como el Duque y yo. Mi habitación quedaba junto a la de ellos, mientras que la del Duque quedaba pasando la mía. Mi puerta daba ...
... acceso a la del pasillo del Duque, por la tanto me vi obligado a llevar buena amistad con él. El baño era uno solo para 4 jóvenes. Habían más baños, pero como ese era el más cercano lo usábamos los cuatro. Pero vale recalcar que el único que lo aseaba era yo. Ese día, era un día típico. Y pasaba lo mismo casi todos los días. A excepción de las conversaciones en aquella casa. Mi buen señor Lagos, paraba agua en la cantina, me mandaba a comprar panes, queso y huevos. El Duque se paraba y me ayudaba a cocinar, los chicos, como solíamos decir el Duque y yo: ellos no se levantaban hasta que los fuéramos a tocar y llamar para comer. Cuestión que a veces nos causaba molestia, pues decíamos: se creen los niños bonitos. Pero dejando a un lado la queja, nos gustaba atenderlos y que se sientan bien. Jairo era siempre cuidadoso acerca de lo que yo pudiera pensar de él. Pues no se dejaba atender mucho, hacia todo por sí solo, mientras que Leonard era descarado, ni bien papá se iba nos pedía mil atenciones. Yo obedecía mientras el Duque siempre lo enfrentaba, diciéndole: que te pasa mocoso, has tus cosas. Volviendo al día. Estaba el señor Lagos abrazándome, cuando en eso aparece el Duque, parado entre el comedor y la sala de estar, quien haciendo un pico con la boca, me mira, con la mirada sombría que suele tener y luego mira al señor Lagos con los ojos bien abiertos y le saluda: Buenos días tío Antonio, ¿Desea tomar té o café? El responde, sin soltarme, solo alejando ...