1. Morbo entre hombres


    Fecha: 10/06/2022, Categorías: Gays Tus Relatos Autor: Serafín, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X

    ... su mejilla de mi rostro: sí mijo, prepárame un café, pero el de pasar. El Duque asintió con la cabeza y se fue a la cocina. 
    
    Estuve ahí recibiendo el calor del tío Antonio como también yo solía llamarlo frente a los chicos. Pero el señor Lagos, como al principio lo conocí, me decía que le dijera papá. Y pues aún no me acostumbraba. Pero de tanto que pasaba tiempo con Duque, se me pegaba a veces lo de tio. Estando junto a su pecho percibí un aroma particular que me agradó. Sé de dónde venía, pues era un olor neto de hombres. Venía de su entrepierna, un fogaje tibio que mezclaba el olor a vellos sudados y a piel con óleos viriles. Cerré mis ojos y disfrute el aroma. Sabía que el olor de su pene había subido pues lo tenía cerquita y ese aroma impregnado entre las sábanas, lo disfruté. Siempre que lo olía, me dejaba como hipnotizado. Como hacía frío, tío Antonio no me dejó nunca de abrazar, hasta que nos sentamos a la mesa. Y el Duque nos sirvió amablemente, yo era menor que el Duque, pero mayor en edad que los muchachos. El Duque me hizo seña de llamar a los chicos y me salí con cuidado del brazo del tío Antonio. Y él me soltó, dándome un beso en la frente. Fui hasta la habitación de ellos y como siempre dormían sin camisa y en pantaloneta. El señor Lagos o el tío Antonio les había prohibido dormir así porque usaban ventilador y afectaba a sus pulmones. Pero ambos dormían en la misma cama a pesar de tener cada uno la suya. El menor seguía al mayor. 
    
    Les toque la pierna a ...
    ... ambos; y duritos para levantarse. Jairo se estiró con los ojos cerrados y sobajeó su bulto hacia arriba y hacia abajo como dándole calor. Yo observé la forma del bulto que dejó tras hacerlo. Luego volví a tocar la pierna de Leonard, y él, que es más gordito, solo usó su mano izquierda para rascarse el bajo vientre por el filo del bóxer y la pantaloneta, dejando ver sus vellos púbicos, y luego usando la otra mano, se rascó los guebos bajo su corto y seguido de la otra mano, las cuales quedaron dentro de su ropa interior como protegiendo sus guebos. No se levantaron, y seguían haciendo cosas con sus partes íntimas. Volví y dije: Solo dan vueltas y nada. 
    
    El tío Antonio se levantó así con la sábana en los hombros, en truza y en zapatillas. Duque y yo solo nos miramos alzando las cejas y procedimos a desayunar. El tío Antonio agarró una correa de camino al cuarto de los chicos y parándose frente a la puerta, les llamó. Ellos saltaron ante su voz. Y empezó a regañarles: no sé qué, se quedan haciendo toda la noche, que no son capaces de levantarse temprano, ya parense de ahí.  
    
    Los muchachos estaban sentados al filo de la cama. Jairo se puso una camisa, mientras Leonard solo se dirigió al baño. Tío Antonio volvió y me dijo: puedes ayudarme con ellos hasta que estén listos para el partido? Y asentí con la cabeza. Le dijo al Duque ya sentándose con nosotros: Puedes ayudarme con el almuerzo de hoy hijo? Y el Duque le dijo: claro tío, no te preocupes. Término de allí y salgo a ...
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