1. Morbo entre hombres


    Fecha: 10/06/2022, Categorías: Gays Tus Relatos Autor: Serafín, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X

    ... trabajo, cerró el consultorio como a las 7 de la noche. Le serví unas tortillas de verde con dos huevos fritos y su taza de café. Me lo agradeció mucho y le dije: puedes subir tus pies aquí? Me dijo: para? Se te nota muy cansado, déjame darte un masaje, para que te alivies, claro, después de comer. Entonces alzó los pies mientras comía y cambiaba de canal al televisor que acababa de prender. Solo asintió a todo lo que le dije. Cuando terminó de comer, recogí los platos y los dejé sobre el mesón de la cocina. Le hice sentar en el sofá de la sala de estar donde veíamos todos juntos series y películas. Le quite las medias y ciertamente sus pies estaban molidos, enrojecidos y algo hinchados. Prepare la tina con agua tibia, unos pañitos para secar, jabón y una crema humectante. Primero le lave los pies en agua tibia, luego le pase jabón a ambos pies y se los enjuague, después le seque y aplique la crema, Mendi masajes hasta que se quedó dormido en el sofá. Los muchachos habían llevado comida chatarra a su habitación y ni saldrían hasta el otro día. Duque aún no llegaba, solía llegar como a las diez de la noche. El señor Lagos, roncaba, pero me gustaba por que descansaba. Lo recosté bien sobre el sofá. Le quite la camisa de botones dejándolo en camisilla. Le saque el reloj de la muñeca. Y me quedé junto a él, esperando que despierte solo, y cuidando su sueño. Porque se solían meter moscas que le molestaban al dormir pues el abría la boca al dormir. Pero estaba yo, su guardián del ...
    ... sueño, hasta que fuese a su habitación donde no había acceso a tales molestias. Le puse el ventilador a un nivel bajito. Y pensé en todas las veces que él me trató así con sumo cuidado; ya han pasado dos años desde que me adoptó. Me senté junto a su cabeza. Mi dedo índice por instinto siguió la forma lineal de un conjunto de cabellos, que en parte mostraban su color negro opaco y el blanco plateado que brillaba y desaparecía al término de la hebra. Tome un solo cabello, lo aprecié, y peine con mi mano su cabello chureado, cada onda era única y las surfié con estilo y emoción hasta llegar con mis yemas de los dedos, de la mano derecha, hasta su mejilla derecha, recubierta con barba bien depilada, al punto de no ser visible y con el rastro de elegancia que aportaba, abrí más los ojos con temor, pues girando su nuca posó su mejilla sobre mi mano, quedando ésta, allanada. Subió pues su brazo a su abdomen y su mano izquierda que antes colgaba ahora quedaba puesta armoniosamente sobre un costado de su torso. Vi su reloj negro compartiendo área con un tono azul marino entre segmentos, recorrí con las vista la terminación de su muñeca y el inicio de dos venas en posición paralela y el dedo índice con la mirada gacha y tras él asomaba el segundo nudillo del dedo medio como una montaña en el firmamento. Su camisilla estaba sudada, y su aroma como el cabello tostado por el sol que deja salir su aroma entremezclado con la piel que como un óleo humano viene a ser deleitoso. Su pecho cual ...
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