1. El Cliente de mamá


    Fecha: 15/04/2023, Categorías: Incesto Tus Relatos Autor: Jos Lira, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X

    ... de risa, regodeándose en mi sufrimiento y me respondió:
    
    —Mire, cadete Santamaría, desde que usted llegó a este cuartel, sabía muy bien los sacrificios a los cuales se sometería. Yo no puedo darle privilegios a ningún cadete sólo por “humanidad”. La humanidad está allá afuera, en el crimen organizado que nuestro ejército está combatiendo, dando prioridad al bien común antes que a su familia. Así que no, cadete Santamaría, mi respuesta es un rotundo no. Ahora váyase de aquí, a menos que insista en ver a su dulce “mami”, sabiendo que si lo hace tendrá que atenerse a las consecuencias, que en este caso es ser expulsado de este cuartel, cosa que no le conviene si sus aspiraciones de obtener una plaza en la Universidad del Ejército y Fuerza Aérea mexicana siguen vigentes. Y dicho sea de paso, su estadía en este cuartel de todos modos no le garantiza el boleto de admisión.
    
    Y yo, tragándome el puto coraje, (cuando lo que más quería era arrancarle con mis propios dientes la cabeza de armadillo que tenía), asentí con la cabeza y fingí serenidad:
    
    —Entiendo, Almirante Fábregas. En tal caso, gracias de todos modos. Me retiro a mi alcoba.
    
    —Una decisión loable, cadete Santamaría —se burló el hijo de puta—. Ande, vaya a descular hormigas a otro lado y déjeme de molestar.
    
    Y salí rabiando de su oficina, hablando pestes de él cuando llegué a la sala común, donde estaban mis camaradas Alex y Francisco.
    
    —¿Qué mierdas te pasa, Erik? —me dijo Alex, que estaba afanado limpiando ...
    ... sus botas—. Traes una puta cara que parece que te están metiendo una escopeta por el culo.
    
    —¡No es para menos, cabrón! —estallé—. El Almirante Fábregas es un cabrón! ¡Un viejo de mierda hijo de su reputísima madre!
    
    Y les conté la preocupación que tenía por mi madre tras haber leído la última nota que me había enviado de forma anónima, y cómo el Almirante Fábregas se había rehusado a darme un minuto para hablar con ella por teléfono para confirmar que estaba bien.
    
    Mis camaradas se compadecieron de mí, uno más sincero que el otro, y por la noche Alex se apareció en mi cuarto con una sospechosa propuesta que a pesar de su naturaleza “solidaria” no dejó de ser tremendamente cínica y ofensiva para mí.
    
    —Mira, Erik, la verdad es que me ha conmovido bastante tu caso y la mortificación que sientes por tu madre. Eres de los pocos que se preocupan por sus padres y por eso quiero ayudarte.
    
    —¿Y cómo podrías tú ayudarme, Alex? —le pregunté interesado incorporándome de la cama.
    
    —Digamos, mi buen Erik, que yo podría conseguirte un celular para que lo tengas durante una noche entera y te comuniques con tu madre. Pero tienes que ser discreto, porque si alguien nos descubre, ahora sí nuestras aspiraciones para ir a la Universidad del Ejército y Fuerza Aérea se van a la mierda.
    
    —¿En serio? —me sorprendió su negocio—. ¡No me jodas, Alex! ¡Dime con quién me dirijo, porque te juro que me urge hablar con mi madre! Le pago lo que sea. Tengo mis ahorros de la beca.
    
    —Tranquilo, ...
«12...91011...14»