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El Cliente de mamá
Fecha: 15/04/2023, Categorías: Incesto Tus Relatos Autor: Jos Lira, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
... mi madre me dejara una pequeña notita escondida entre las tortillas de harina. Y cada vez que recibía los víveres, inmediatamente buscaba discretamente entre las tortillas de harina esas notas, que eran una forma de tener presente a mi madre ante la total incomunicación. A veces, por las noches las sacaba de debajo de mi colchón donde las guardaba recelosamente, y las leía, cada vez más preocupado por ella por lo que me transmitían sus escritos. “Mi querido, Erik, no sabes la falta que me haces. Come bien, cariño.” “Hola, mi soldadito de plomo, te amo y te extraño horrores. Siempre pienso en ti.” “¿Cómo amaneció hoy el amor de mi vida? Si supieras lo que necesito de ti, mi vida.” “Hola, Erik, dueño de mi corazón. Espero hayas tenido un día especialmente bueno. Ojalá que entre tus horas al menos haya un instante en que pienses en tu solitaria madre, que te ama y te extraña.” “Te mando mil besos y mis bendiciones, mi soldadito de plomo, no sabes lo que mamá te ama y lo mucho que querría que estuvieras aquí, acompañándome.” Pero la nota que verdaderamente me preocupó, fue la última que recibí de ella durante la última quincena, que decía: “Cariño, pase lo que pase, tienes que saber que te amo con toda mi alma.” Y para mí fue decisivo. Tenía que saber de ella. Al menos tenía que poder hablar por teléfono con mi madre y saber que estaba bien y que no iba cometer una locura. No me importaba si ésta falta me haría ...
... perder la oportunidad de mi vida. Tenía que intentarlo. Así que me dirigí con el primer Almirante y le dije que necesitaba un permiso especial para hablar con mi madre por teléfono, pues tenía la sospecha de que no se encontraba bien. Como era de esperarse, el Almirante Fábregas (con el que solía tener frecuentes desencuentros) me respondió con toda la inquina que le fue posible: —Ahhhh, el pequeño cachorrito quiere hablar con mami, ¿qué es lo que quiere el bebecito? ¿Quejarse con mami por los malos tratos que recibe de mí? ¿O es que quiere que ella venga a limpiarle el culo a su bebecito, toda vez que es un bueno para nada que ni siquiera sabe cagar bien? No me explico por qué motivo este imbécil me tenía tanto desdén, si no recuerdo haberle hecho nada. Concluí en que era una reacción natural a su puesto y decidí seguirme humillando ante él. —Almirante Fábregas, se lo suplico de verdad. Tengo la sospecha de que mi madre se encuentra mal y por tal motivo necesito hablar con ella por teléfono. —¿Y por qué usted sospecharía algo así, cadete Santamaría? ¿Es que se ha comunicado con ella por algún medio? Le recuerdo que está estrictamente prohibido… —No, no, qué va, Almirante Fábregas, cómo se le ocurre —respondí extremadamente nervioso—. Es solo… una corazonada. Le propongo cambiar mis “visitas privadas” del mes sólo por un minuto para hablar con ella por teléfono y asegurarme de que está bien. Sólo le pido un poco de humanidad. El Almirante Fábregas se cagó ...