1. El Cliente de mamá


    Fecha: 15/04/2023, Categorías: Incesto Tus Relatos Autor: Jos Lira, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X

    ... Estaba resentida por haberla persuadido para que cogiera con Alex y por eso gemía como una auténtica actriz porno. Me rehusaba a pensar que Alex fuera tan bueno para hacerla gemir de esta manera de forma natural.
    
    Y sentí celos, muchos celos, lo admito. No concebía que Astrid estuviera follando con él a pocos metros de mi cuarto. No concebía que otro hombre estuviera usando a una mujer que consideraba mía. Y no es que yo no supiera que Astrid follaba con otros hombres cuando no estaba conmigo, obviamente, pero me parecía indignante que ahora estuviera berreando sabedora de que yo la estaba escuchando.
    
    Y Alex no pararía hasta probar con Astrid todas las cosas que yo hacía con ella. Pero claro, la culpa no la tenía Alex por completo, sino yo… por acceder a su puto jueguito.
    
    Como no tenía la intención de seguirlos escuchando fornicar, me encerré en el baño, (aunque de todos modos se oían sus gemidos) marqué el número fijo de casa y esperé a que mi madre respondiera. Mis dos primeros intentos fueron infructíferos, hasta que finalmente al tercero ella respondió.
    
    —¿Hola?
    
    Sólo oír su dulce voz provocó que mi tensión se suavizara, y que toda la preocupación y angustia que había acumulado en el cuerpo se desvaneciera de repente.
    
    —Madre, soy Erik.
    
    Silencio. Un gran sollozo, luego ella, incrédula, preguntando:
    
    —¿Erik? ¿Mi Erik? ¿Mi hijo?
    
    —Sí, mamá, soy Erik, tu Erik, tu hijo.
    
    —¡Por Dios, mi corazón!
    
    Y ella se echó a llorar con verdadero sentimiento. Sus ...
    ... gimoteos casi sepultaban los pornográficos jadeos que no paraba de soltar Astrid desde el otro lado de mi cuarto:
    
    “Hahha” “Huuuuhhh” “Fóllame, papi, soy tu puta…”
    
    —Madre, ¿qué tienes? Me rompe el corazón oírte así.
    
    —¿Qué voy a tener, Erik? Que te estoy escuchando, después de tantos meses sin oír tu voz, mi amor. ¿Sabes que te he extrañado horrores? ¡Mi vida sin ti es un infierno, sobre todo ahora que estoy tan sola! —siguió llorando.
    
    —¿Por qué un infierno, madre? ¿Por qué sola? ¿A caso mi padre no ve por ti? ¿No te cuida? ¿No te procura? ¿Hace más por su trabajo que por ti?
    
    Hubo un silencio en que ella dejó de sollozar, aunque mi vecino de pasillo y su puta, no dejaban de berrear.
    
    “Hahha” “Huuuuhhh” “Por el culo, Alex, por el culo”
    
    —Erik, preferiría no hablar de tu padre en este momento.
    
    —¿Por qué no? Tengo derecho a saber si él te está lastimando, mamá. En tu última nota parecía… parecía que me escribías más bien una nota suicida. ¿Sabes lo que me preocupé por ti? ¿Sabes lo que he hecho para poder llamarte? ¿Sabes lo que me estoy arriesgando teniendo este teléfono justo ahora y lo que he pagado por ello?
    
    “Ayyyy… sí, sí, sí… qué rico… qué rico… clávamela toda en el culo,  papi”
    
    —Yo… hijo… pfff… lo sé… ni siquiera me había dado cuenta que me estás hablando a estas horas de la noche aun sabiendo que tienes prohibido comunicarte conmigo.
    
    —¿Lo ves? Y sin embargo lo estoy haciendo porque me preocupas, madre.
    
    —Ay, mi soldadito de plomo… cómo te ...