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Recuerdos de una vida laboral
Fecha: 16/09/2023, Categorías: Confesiones Autor: Elisa G, Fuente: CuentoRelatos
... reconocerle que sentía no haber dado la talla. Hice ademán de levantarme y salir del despacho pero me detuvo y me dijo que no obstante habría forma de equilibrar el mal resultado de la entrevista. A partir de ese momento me soltó un galimatías sobre la cooperación a título personal del que inicialmente no entendí nada. Después, mediante medias palabras y lugares comunes me parecía entender que lo de la cooperación personal se refería a sí mismo. En la duda no quise precipitarme y espere a que me aclarase de qué demonios estaba hablando. No conseguí entenderlo del todo, aunque llegué a la conclusión de que mi intuición era acertada. Me estaba proponiendo, eso sí, mediante un lenguaje equívoco, meterme en su cama. Cuando termino su perorata le dije que no sabía realmente en que consistía la colaboración pero que lo pensaría. Me contestó que le parecía bien. Que lo pensara y le diera respuesta lo antes posible. A mi no me quedaba ya ninguna duda del chantaje de que era objeto, pero decidí forzarle a que fuera él quien se pronunciase de una forma indubitable. A los dos días pedí permiso para verle y cuando me recibió le solté directamente que después de pensar detenidamente en lo que me había dicho había llegado a la conclusión de que lo que pretendía de mi era que me acostase con él. Que me disculpase si no era así, pero que me lo aclarase porque estaba sumida en un mar de dudas. El todavía no reconoció que esa fuera su intención, aunque no lo desmintió expresamente y ...
... reconoció que en ese terreno nada era descartable. Para mi ya había quedado claro así que le dije que me daba por enterada y que necesitaba reflexionar antes de tomar decisión alguna. Respondió que estaba de acuerdo y que le hiciese llegar la respuesta afirmativa o negativa. Estuve un par de días dando vueltas al asunto. Por una parte me molestaba que se utilizase esa estratagema para forzarme a tener sexo, cosa que a mi tampoco era algo que me repugnase. Por otra, pensé que había tenido varias aventuras que habían resultado totalmente prescindibles. Finalmente decidí lanzarme a la piscina y le envié un correo dando en principio mi conformidad condicionada a las circunstancias que le pedía me concretase. A vuelta de correo me envió un mensaje en el que me citaba el siguiente viernes en un restaurante que estaba al otro extremo de Madrid. Allí estaba yo esperándolo cuando él llegó en su coche. Yo había llegado en taxi para no hacerle esperar pero tampoco quería manifestar ansiedad así que cuando entró esperé un par de minutos e hice como que llegaba en ese momento. A él ya le habían dado una mesa situada en un sitio discreto pero no escondido. Fui directamente a la mesa y al verme se levantó rápido y esperó a que me sentara. Se sorprendió de mi rapidez y le dije que el metro había venido muy bien, no le comenté lo del taxi para no dar una impresión de demasiado interés. Se mostró muy agradable y simpático, nada que ver con su pose en la empresa y estuvimos hablando de ...