1. Recuerdos de una vida laboral


    Fecha: 16/09/2023, Categorías: Confesiones Autor: Elisa G, Fuente: CuentoRelatos

    ... naderías sin hacer alusión al motivo del encuentro. Cuando miré la carta me di cuenta de que el sitio era de postín, la comida le iba a salir por un pico, pero se notaba que él estaba en su ambiente.
    
    Al comenzar a hablar me pidió que nos tuteásemos, lo que estuvimos haciendo todo el tiempo. Sólo dejó claro que en el trabajo deberíamos mantener el trato habitual.
    
    La conversación, totalmente distendida, trató de lugares comunes sin mayor interés y sólo, cuando esperábamos los postres, decidió entrar en materia. Me confesó que le había atraído desde el primer momento y que había aprovechado mi petición del puesto para tenderme esa encerrona. Quise que me concretara que era lo que deseaba exactamente de mi y reconoció que buscaba tener un solo encuentro íntimo conmigo para hacer sexo. Había pensado que fuéramos a un hotel un día por la tarde.
    
    Ya había supuesto yo que su propuesta iba a ser por el estilo así que sin hacerme la interesante le contesté que estaba conforme con el trato. Si se sorprendió con mi rápida respuesta no lo manifestó. Se comprometió a que el lunes daría la orden de formalizar mi nombramiento.
    
    Después, en tono más personal, me preguntó si tenía alguna preferencia en materia de sexo. Contesté que, dadas las circunstancias, prefería cumplir mi parte del trato adaptándome a sus deseos. No parecía tener una intención definida aunque dejó caer que prefería no usar preservativo. Yo dudé en aceptar y le mostré mi recelo, aclarándole que tenía pánico ...
    ... a cualquier contagio. En cuanto a un embarazo indeseado lo descarte porque yo utilizaba siempre anticonceptivos. Me aseguró que estaba sano y que sólo había tenido sexo con su mujer. Le di un voto de confianza y acepte. Le insistí en si había algo más que debiera saber y él, un poco dubitativo en ese momento, reconoció que pudiéramos tener alguna dificultad porque su tamaño era algo superior a lo normal. No me preocupó lo más mínimo y se lo dije, con un poco de gel no suele haber mayores problemas.
    
    Quedamos en abrirnos dos direcciones de correo reservadas y usarlas para comunicarnos con la máxima discreción.
    
    Cuando salimos lo hicimos por separado por ese acuerdo de mantener el secreto.
    
    Efectivamente el lunes siguiente recibí una llamada de mi compañera anunciándome que se había aceptado mi nombramiento y que ya estaba en marcha el papeleo.
    
    También recibí un correo de origen en principio desconocido en el que él me pedía que contestase con mi nueva dirección. Así lo hice y durante unos días quedé pendiente de recibir su mensaje.
    
    Tardó en llegar una semana. Me proponía vernos una tarde en una especie de hotel en el que alquilaban habitaciones por horas. De entrada me pareció un poco cutre pero eché un vistazo a la página web y vi que era un sitio muy selecto. Ya las tarifas definían su categoría. Di mi conformidad y quedamos citados para el siguiente jueves.
    
    Entretanto pensé qué ropa iba a ponerme y, después de darle muchas vueltas, decidí llevar un atuendo ...
«1...345...11»