1. Recuerdos de una vida laboral


    Fecha: 16/09/2023, Categorías: Confesiones Autor: Elisa G, Fuente: CuentoRelatos

    ... sencillo con un ligero toque elegante. Eso sí, me compré un conjunto de ropa interior que me salió por un pico pero que me sentaba de maravilla.
    
    El día fijado fui con tiempo para echar un vistazo antes de entrar. Desde la calle no se apreciaba nada especial. El establecimiento estaba en una entreplanta que no se veía desde la calle. Esperé un rato hasta que salió mirando a la acera. Me acerqué y me dijo que ya había gestionado todo y que iríamos directos a la habitación. Efectivamente el local estaba decorado con gran lujo y la tenue iluminación en tonos violáceos daban sensación de relax. El cuarto, que después supe que era de los más caros, era espléndido. También iluminado con tonos moderados disponía de todo tipo de comodidades, incluyendo un cuarto de baño con un jacuzzi espectacular. La cama era gigantesca y su ropa exquisita.
    
    Intuí que él estaba nervioso. Una vez lanzado se había mentalizado pero en aquel momento le vi vacilar. Para romper la tensión le propuse tomar una copa de champán, cortesía de la dirección, según rezaba una tarjeta y, aunque resultó ser un cava mediocre, sirvió para romper el hielo.
    
    Pasé al baño y aproveché para aplicarme unas gotas de gel en la vulva. No me olvidaba de su advertencia sobre el tamaño y no quería descuidarme. Cuando entre en la habitación él seguía sentado en uno de los sillones. Me acerqué y le pregunté como quería que empezáramos.
    
    Él continuaba indeciso, nervioso, se le notaba claramente su inexperiencia en este ...
    ... tipo de encuentros. Decidí tomar la iniciativa y le fui desabrochando la camisa lentamente. Mi ejemplo le hizo reaccionar y me fue también desnudando. Al quedarnos ambos solo con la ropa interior se confió y era evidente que se sentía más cómodo. Me desprendió el sujetador que cayó al suelo y cuando empezó a bajarme las bragas lentamente yo le quité los calzoncillos de un tirón.
    
    Cuando vi su pene, semierecto, pensé en lo que él había definido como algo superior a lo normal era un ejemplar enorme, tanto en grosor como en longitud y me entraron serias dudas de si, una vez totalmente erecto, mi vagina iba a poder asimilar aquel monstruo.
    
    No pude menos que comentarle que a qué lo que el llamaba algo mas grande era una barbaridad. Volvió a sentirse inseguro y me dijo que si no podía ser lo dejábamos. Le tranquilice con una caricia y le animé a que se relajara porque todo se podía intentar.
    
    Antes de tendernos en la cama pasé de nuevo al cuarto de baño y me di un poco más de gel para facilitar la penetración. Cuando regresé estaba tumbado boca arriba, me puse a su lado y le acaricie lentamente el miembro. Como yo suponía al conseguir la erección su tamaño quedó en evidencia y volví a dudar si me entraría sin causarme serios daños. Para no agobiarme me lancé a la tarea, le deje tumbado y me coloqué encima para poder controlar yo la acción. Fue entrando con dificultad, pero poco a poco conseguí que mi vagina se dilatase lo suficiente para recibir aquella mole sin molestias. ...
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