1. Un atardecer de agosto, un atardecer con mi primo


    Fecha: 24/09/2023, Categorías: Incesto Autor: Lara, Fuente: CuentoRelatos

    ... Fernando decidió darse un último baño antes de que el sol se ocultasen para siempre ese día, me dejo sola tumbada boca abajo sobre una enorme toalla y no negaré que me alegro, ya que de alguna manera yo también quería robar los últimos rayos encerrándolos en mi piel, para tener esa piel morena que todas queremos y deseamos. Fueron los minutos más tranquilos del día, sin gente mi alrededor, sin ruido salvo el batir de las olas, unos momentos que invitaban a la relajación, que invadía mi cuerpo haciéndome soñar, me sentía viva, notaba que aquellos últimos rayos recargaban mi cuerpo hasta qué.
    
    - ¡Joder Fernando!, te puedes apartar y dejarme de mojar. – Gruñí a mi primo, me despertaba sin compasión mojándome la espalda con las pequeñas gotas frías que caían de su cuerpo, me reía mucho con él, éramos casi inseparables pero me hubiera gustado matarle en esos momentos, Fernando se sentó a mi lado y empezó a dibujar con sus dedos sobre mi espalda, como si fuera un lienzo en blanco, a pesar del enfado, las caricias con sus dedos hacían que me relajara.
    
    - Ves Lara, así mejor mi gruñona amiguita, sé que te gusta así que, no te resistas a mis encantos. – Me hacía reír, ya podía estar muy enfadada o tristes que él siempre conseguía sacarme una sonrisa, era de lo que no había, tan pronto te sacaba de quicio como que al segundo después te lo querías comer a besos.
    
    - Si primo, me gusta, no te lo voy a negar, como que tampoco te negaré que sabías que no me iba a levantar de golpe, ...
    ... porque no tengo la parte de arriba del bikini y sabes muy bien que te has librado de una colleja por molestarme. – Le contestaba entre risas y gruñidos.
    
    - Mmmm que sexy te pones cuando te enfadas querida prima, sabes que tienes una espalda perfecta, podría dibujar en ella sin problemas, el lienzo perfecto para mis pinceles. – Mi primo seguía recorriendo mi espalda con sus dedos, dejando sobre mi piel la humedad de sus dedos y realmente excitándome con cada movimiento cuando se acercaba al final de mi espalda, justo donde mi braga empezaba a tapar mis glúteos.
    
    - Hay por favor Fernando para ya, déjame tranquila, quiero disfrutar antes de que caía el sol y al final vas a conseguir que tenga frío y me tenga que tapar con una toalla. – Le insistía entre pequeños escalofríos al paso de sus dedos, que ya no solo se deslizaban por mi espalda sino también por mi costado, acariciando con varios dedos la parte exterior de mis pechos.
    
    - Mon amie, no me diga que tiene frío, pues no se preocupe que yo estoy para lo que necesite, no se preocupe mi amiga que yo la cubro con mi cuerpo. – Dicho y hecho, Fernando se tumbó encima de mí, mojándome todo el cuerpo, sintiendo el bañador mojado sobre mis glúteos.
    
    - ¡Fernando! – Le grité riéndome, pero a la vez enfadada, me quería levantar, pero no podía, el peso de Fernando me paralizaba, los dos reíamos a la vez, los dos forcejeábamos, sentía su aliento en mi nuca, en mis oídos a la vez que me susurraba que si ya estaba caliente.
    
    La ...