1. Un atardecer de agosto, un atardecer con mi primo


    Fecha: 24/09/2023, Categorías: Incesto Autor: Lara, Fuente: CuentoRelatos

    ... toallas, un grito, un gemido de placer al notar como su pene se abría paso por mi interior, cerrando mis manos y apretando la suya y a¡con la otra mano llenándola y apretando un montón de arena cuando me hacía gemir, era algo que no me esperaba, ni yo misma me podía explicar que aquel atardecer estaría follando con mi primo, uno de mis mejores amigos, sintiéndole entrar en mí, salir de mí, mojado con los fluidos que hacía que su pene se deslizara tan libremente en mi interior, como si de un barco se tratase navegando en un mar de deseo y pasión.
    
    Los gemidos de los dos ya al unísono, su cadera subía y bajaba penetrando dentro de mí, llenándome hasta el fondo con su sexo, dejando que invadiera el mío al son de los gemidos, la toalla caía a un lado y dejaba que aquellos movimientos antes ocultos dejaran de serlos, ya los gritos que salían de mí cuando recibía una nueva estocada con su lanza, rivalizaban con el resto de los sonidos de la playa, las olas y las gaviotas se rendían ante los gemidos de placer de los dos, mi pelvis se elevaba para sentirle más dentro de mí, sus empujones más fuertes, más placenteros para mí, mi vagina se contraía para no dejarle ...
    ... escapar, para que la fricción fuera máxima y el placer aumentase entre los dos, sus manos sobre mis pechos amarrándolos con fuerza con cada penetración, me estaba volviendo loca y por fin, aquellos espasmos, aquel ardor en mi cuerpo que desembocaba en un grito potente cuando mi vagina se inundaba de placer y varias penetraciones más, Fernando me sacaba el pene de mi vagina sin antes dejarme un pequeño regalo de su semen dentro de mí.
    
    Esa tarde acabo yendo los dos abrazados y besándonos cariñosamente como si fuéramos novios hacia la casa de nuestra amiga, con la sensación de haber hecho algo terrible, pero con el placer de habernos compartido el uno al otro, recuerdo haber estado preocupada días más tarde cuando no me bajo el periodo a tiempo y el alivio que sentí cuando me puse mala, nunca se lo he llegado a decir, nunca supo que eyaculo dentro de mí, nada más sacármela su semen seguía saliendo golpeándome la entrada de mi vagina con los gemidos de placer que nunca más oiría, solo un atardecer nos perteneció, solo una hora en que nuestros cuerpos se unieron como en uno solo, solo un atardecer, aquel atardecer del mes de agosto cuando mi primo me follo. 
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