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El nuevo curso (V)
Fecha: 08/10/2023, Categorías: Gays Autor: ShatteredGlassW, Fuente: CuentoRelatos
... escurría queso fundido por los cuatro costados, lo que sumado a su irresistible aroma a pan reciente y bacon bastaron para que cualquier reparo respecto a la comida se fuesen por el sumidero. Dando grandes bocados paladeó el sabor salado en contraste con el dulzor del pan. Carlo empujó otra botella de zumo en su dirección y le observó comer con una amplia sonrisa. –¿Qué piensas hacer? –¿De qué? –respondió Enrique intentando no escupir migas. –Con Damián, ¿le vas a contar por qué no has querido verle hoy? La bola de comida que tenía en la boca se le hizo de pronto mucho más densa de lo que era capaz de tragar. Con un nuevo sorbo al zumo consiguió empujarla por su esófago, tan lento que le resultó doloroso. Dejó el sándwich de nuevo en el plato, perdido el apetito y las ganas de seguir comiendo. Con deliberada minuciosidad se limpió las manos grasientas en una servilleta de papel, haciendo tiempo. El italiano se limitó a mirarle en silencio, comiendo de su propio bocadillo. –No lo sé –dijo por fin en un tono suave–. Le debo una explicación, y creo que debería saber cómo era yo antes, pero… me da mucho miedo. Seguro que le daré asco. Es imposible que alguien como él quisiera estar con alguien como era yo. Carlo frunció el ceño. Aunque adoraba a Enrique casi como si fuese su hermano, odiaba cuando hablaba así. Siempre había sido una persona maravillosa, pero se había dejado convencer de lo contrario por unos cuantos matones de colegio e instituto y el ...
... convencimiento de que, con gafas, pasado de peso y unos pocos granos, no podía ser atractivo. Iba a interrumpirle, pero el joven prosiguió hablando, por lo que cerró la boca y escuchó. –Me gusta mucho, me gusta muchísimo. Es divertido y alegre, inteligente, muy guapo y se lleva bien con todos. He tenido mucha suerte con él y no me lo creo aún. No quiero que me vea diferente por cómo era antes: una bola baja y gorda llena de granos. –Habla con él. Antes parecía preocupado. No me ha contado nada –añadió con precipitación al ver la cara que ponía Enrique–, pero parecía realmente preocupado y dolido. Es mejor si se lo cuentas, cenad juntos y sincérate. Dale una oportunidad. Parece quererte de verdad. –Tienes razón. Gracias por escucharme, eres un buen amigo. Enrique le dio un rápido abrazo y salió a la carrera, olvidado todo cansancio. De camino a su casa pasó por un local de sushi. Esperaba que le gustase el sushi. Mientras pagaba pensó que realmente no sabía casi nada de Damián, pero tenían tiempo para resolverlo si es que aún le hablaba, si no había estropeado las cosas. Dejando las bandejas con la cena sobre la pequeña mesa de su apartamento embutió en su mochila los libros de texto que necesitaría para el día siguiente. Dudaba de si la llevaría o no, en principio preferiría que Damián se pasase, pero si tenía que ir a su casa por supuesto que iría. Desnudándose por el pasillo se lanzó a la ducha y se frotó el cuerpo de forma apresurada, intentando que el jabón llegase a ...