1. El nuevo curso (V)


    Fecha: 08/10/2023, Categorías: Gays Autor: ShatteredGlassW, Fuente: CuentoRelatos

    ... estupendo y lo que necesitas ahora es terminar de definir y mantenerte. No me discutas.
    
    –Pero…–insistió Enrique nuevamente, casi suplicando.
    
    –¿Por eso le has dicho a Damián si podías venir cuando él no estuviese aquí? –preguntó Carlo de sopetón. Al ver la cara compungida de su amigo suavizó nuevamente el tono, intentando ser comprensivo–. Deberías hablar con él de esto, te quitarás un peso de encima. Sobre lo que me pides: no, no vas a pesarte hasta el mes que viene, ni vas a empezar alguna dieta absurda por tu cuenta. Vas a comer bien, vas a entrenar conmigo y con Damián y vas a empezar a contar con nosotros. Mira, no le conozco de hace tanto tiempo como a ti, pero te quiere. Dile la verdad.
    
    Enrique se dejó caer contra la pared, abrumado por las palabras de su amigo que le miraba con cariño. Carlo le apretó el hombro con firmeza, pero sin hacerle daño, transmitiéndole su apoyo en silencio. Una vez más había demostrado ser mucho más perspicaz que lo que su aspecto exterior daba a entender. Con un suspiro resignado se subió a la elíptica y se aferró a los brazos de la máquina, dejando que su amigo la programase para una sesión breve que sirviese de calentamiento. Cuando la máquina se puso en marcha, volvió a dirigirse al italiano, que se había subido a la que se encontraba a su lado.
    
    –No he comido, por cierto. Así que si me desmayo por una bajada de azúcar y me abro la cabeza contra el suelo serás responsable de explicárselo a mis padres y a Damián, y será culpa ...
    ... tuya, claro.
    
    La carcajada estruendosa de Carlo planeó sobre su cabeza, atrayendo las miradas de los que estaban cerca que sonrieron a su vez. Su franqueza resultaba contagiosa y agradable, aunque no supiesen el motivo por el que se reía.
    
    –No te preocupes, principessa5, no dejaré que te desmayes. Pero vas a desear haber comido.
    
    Dos horas después Enrique sentía las piernas de mantequilla. Carlo había cumplido su palabra y apenas podía dar un solo paso sin que sintiese todo su cuerpo protestando por la reciente actividad física. Consiguió arrastrarse hasta una de las sillas de la pequeña cafetería del gimnasio, seguido siempre por su amigo que mantenía una ancha sonrisa de suficiencia en la cara. Quizá había sido un poco más duro de lo debido con Enrique, sobre todo para ser la primera sesión desde las vacaciones, pero así al menos se aseguraría de que nada más llegar a casa se lanzase a comer cualquier cosa que encontrase en la nevera a pesar de que iba a pagarle la merienda ahora. Su amigo había entrado y salido de más dietas de las que podía recordar hasta el punto de llegar a considerarlo problemático, no estaba dispuesto a permitir que acabase con una enfermedad mental si podía evitarlo.
    
    Sin decir palabra le tendió una botella de zumo de frutas que Enrique aceptó agradecido. Tras despacharla en dos largos tragos se limpió la boca con el dorso de la mano y se lanzó a por el sándwich que Carlo había depositado sobre la mesa, frente a él. Todavía estaba caliente y ...
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