1. Rocío, la mamá calentorra con ganas de sexo


    Fecha: 12/11/2023, Categorías: Confesiones Autor: quemiedo, Fuente: CuentoRelatos

    ... suficientes. Me habló de una rutina de un matrimonio de más de dos décadas, su marido no era muy fogoso. Era ella la responsable de imponer obligación de echar dos o tres polvos al mes. Sin duda la penuria de sexo era evidente. La postura era la del simple misionero, puro compromiso, el acto no se alargaba más de cinco minutos con ciertos preliminares primitivos sin gracia. Nunca le había comido, lo que viene siendo el cortado.
    
    - Joder –decía Rocío– me frustra un montón escuchar a mis amigas y sus prácticas sexuales, las mías es una triste clavada y me tengo que aliviar haciéndome pajas cuando estoy sola en casa, ¡No me chupa tan siquiera los pezones!
    
    No encontraba ni la forma, ni la frase de rebajar la incómoda situación, dándola una palmada en la pierna, que por un cálculo erróneo se fue hacia la parte interior del muslo. En ese momento me agarró como una pantera en celo la mano, llevándosela a su entrepierna. Me quedé en blanco, tardé unos segundos en responder, acariciándose su vulva por encima del pantalón. En la zona noté su calor natural, un cierto palpito y el anuncio de ir aflorando lentamente sus flujos.
    
    - Por favor –fueron sus palabras- no me mires como una puta descontrolada, como una adúltera, o una ninfómana, las circunstancias me han llevado a esta confesión, a una conversación que nunca he tenido con nadie, no tendré mas oportunidades, las probabilidades son nulas. No me desagradas y quiero que me chupes mis partes.
    
    Seguía pasmado, paralizado, ...
    ... hasta con cierto temor, ¿Estará desequilibrada? En mi interior las ideas estaban hirviendo a borbotones, paralizado me quedé. No tengo dieciocho años, a estas edades los asaltos por explosión de las hormonas no es habitual, sin tan siquiera conveniente. Con delicadeza depositó, de forma tierna su mano en mi bragueta, haciendo una ligera presión mimosa. La respuesta del chiquillo, a pesar del acojono, fue instantánea. Recuerdo a los lectores, que estábamos parados en medio de una caravana en la oscuridad de la noche.
    
    Después de maniobras con su femenina mano, pudo sacar mi chorra, acariciándola con mimo sorprendente. Sin avisar, sin decir nada, se inclinó hasta mi picha besándola con exquisitez indescriptible. Su lengua empezó a vibrar, a moverse alegremente en mi frenillo, la mamada era asombrosa, cálida, húmeda de su saliva, su intensidad, sus tiempos, el recorrido, su lengua en el interior de su boca con mi prepucio dentro. Exploté, si señores, exploté de manera incontrolada y total. De su boca iba saliendo poco a poco el semen, cayendo por su propia gravedad sobre mis recogidos pantalones.
    
    Recostada mi cabeza sobre la almohada del respaldo, sentía música en mis oídos. No era polifonía, era el coche de atrás informando que la caravana empezaba a desplazarse.
    
    Sin poder meter mi ciruelo en el chiquiteros, conducía con una rara sensación de bienestar dentro de la incómoda posición, teniendo el pene balanceándose en cada irregularidad del asfalto. Rocío mantenía sutilmente ...