1. Tropezando con la misma piedra (capítulo diecisiete)


    Fecha: 09/12/2023, Categorías: Gays Autor: osazo21, Fuente: CuentoRelatos

    ... han singa´ó ¿no te gucta?- me besó varias veces.- Yo ejtaré aquí, no te preocupej.
    
    Le dije que sí, me puso la venda y me dijo que no me la quitara, que me acostara boca abajo en la colchoneta o me pusiera en cuatro, que vendrían ahora lo guajiros a darme pinga. Me quedé allí acostado escuchando, sentí pasos y sus susurros. No podía ver cuántos eran pero allí estaban, alguno que otro resopló, escuché que alguien se desabrochaba la hebilla del cinto y alcé mi culo al aire para invitar a ese decidido que estaría desnudándose. Escuché que alguien con voz ronca decía que iban a sortear el primero, seguro que con monedas o con palitos, yo esperaba.
    
    Sentí una mano ensalivada en mi culo, escupió varias veces y puso su pinga en mi ojete. La metió hasta atrás, yo casi grité. Esto pareció gustarle porque escuché algunas exclamaciones de aprobación. Se agarró a mis caderas y me singó con fuerza, sin detenerse, me singó hasta que se vino, sentí como jadeaba, cómo apretaba sus manos. “Buen culo”, fue lo que dijo al sacar su pinga. Después otro tomó su turno, empujaba y empujaba cuando sentí que alguien pasaba y se ponía de rodillas delante de mí, con su mano me cogió el mentón para llevar su pinga a mi boca. Desde ese momento perdí la cuenta, fue un remolino de sensaciones, por la boca y por el culo, me singaron no sé, pero todos quedaron satisfechos y yo también. No me imagino cuánto tiempo pasamos singando, uno quiso que me pusiera de pie con las manos apoyadas a la pared, la ...
    ... leche me chorreaba por la entre pierna. Ese que me singaba de pie me agarraba el pecho y me llamaba puta, hembra, bicha. Sacó su pinga cuando se vino y unas manos me hicieron acostarme en la colchoneta y poniéndose sobre mí me singó igual, gozando él solo, bueno, quizá era lo que pensaba que el goce era de él solo, pero se olvidaba o no sabía que yo estaba bien así, recibiendo pinga a diestra y siniestra. Alguien se puso delante para que le mamara la pinga, sentí el sabor salado y cierto olor que me indicaba que ya me había singado el culo y ahora seguía con la pinga tan dura como si nada. No me echó el lechazo en la boca, quiso singarme de nuevo, este si lo recordaré porque me singó mucho tiempo, le era difícil venirse dos veces seguidas. Cuando lo consiguió, pues era el final.
    
    Escuché que se despedían de Luis diciendo “buen culazo”, “ese sí que es maricón” y alguien ya algo lejos le grito “a ver cuándo repetimos”. Luis me dijo.
    
    - ¡Ya puedej quitalte la venda! - lo hice y cuando me acostumbré a la luz lo vi allí de pie, vestido pero con la pinga parada. - Ya vej, nene, yo no te he singaó todavía.
    
    Empezó a quitarse la ropa despacio, mirándome con tranquilidad, hasta chiflando alguna canción que no podía identificar. Yo acostado sobre mi espalda, alcé mis piernas y las sostuve con mis manos esperando a que me diera él la última singada. Se acomodó y deslizó su pinga en mi culo singado y chorreante de leche. Cuando quedamos bien unidos, me abrazó, me dio un beso como si ...