1. Mi primo y su amigo me follan atada por todos los orificios


    Fecha: 16/12/2023, Categorías: Incesto Autor: Caprice, Fuente: CuentoRelatos

    Mi nombre es Sandra y tengo 21 años. Después de follar por la tarde con mi primo y su amigo por separado, por la noche me follan atada en plan esclava por todas partes y me llevan a comportarme como una zorra con ganas de recibir más y más.
    
    Resumen de la primera parte
    
    :
    
    Ayer salí a pasear en barco velero con mi primo Nacho. Su amigo Dylan, un australiano de pelo rubio y rizado, ojos azules y que está como un queso, se apuntó en el último momento. Hicimos nudismo y quedé maravillada con el miembro del rubito. Después de nadar un rato en el mar, me senté a descansar en unas rocas bajo el acantilado, para relajarme y se me pasara el calentón. En esto estaba cuando Dylan emergió del agua. Entre unas cosas y otras, terminamos follando allí mismo. Entonces entendí que ellos lo habían planeado con intención de follarme juntos al caer la noche, además de una sorpresa que, según el australiano, me tenían reservada. Estaba tan cachonda, que terminé enculada por mi primo como aperitivo de lo que habría de venir.
    
    “
    
    Mi primo y su amigo australiano me follan en un barco velero
    
    ”
    
    Segunda parte y final
    
    .
    
    A eso de las diez de la noche, mientras yo disponía todo para la cena, Dylan y mi primo preparaban un par de trampas para capturar langostas. Dylan quedó a la espera cuando las echaron al mar y Nacho regresó conmigo, pero en la pequeña cocina todo estaba listo. Sin nada más que hacer, mi primo se entretuvo anotando datos en el cuaderno de navegación, y yo fui ...
    ... con el australiano. Me senté en cubierta igual que él, con las piernas colgando por fuera del casco.
    
    ―¿Cómo van las capturas? ―le pregunté forzando la sonrisa.
    
    Él tiró de la cuerda, estimó el peso y respondió igual que un niño impaciente:
    
    ―Todavía no ha caído ninguna, pero no deben tardar.
    
    ―¿Puedo pedirte un favor muy grande? ―pregunté poniendo morritos.
    
    El rubito asintió con la cabeza y quedó a la espera.
    
    ―Sube las trampas lo suficiente para que no caiga ninguna. Luego le dices a Nacho eso, que no han caído. Hazlo por mí, por favor.
    
    Dylan me miró sorprendido y tiró por el camino equivocado.
    
    ―No me digas que eres de esas que no comen nada que haya estado vivo.
    
    ―No, no es eso, como de todo, pero sin saber o ver cómo ha ocurrido. Con las langostas, supongo que será de forma cruel y estaré cerca. Prefiero no imaginarlo, ni comentarlo con Nacho, porque es un cabezota y me lo negará. Por otro lado, no entiendo que dos amantes de la fauna marina, pretendan lo que pretendéis ―añadí con los ojos humedecidos.
    
    Al verme en este estado, entendió cuán importante era para mí y lo hizo. Yo estaba tan feliz, no solo por salvar a las langostas, también porque se mostró comprensivo y solidario conmigo, que me abalancé sobre él, caímos al suelo y quedé tendida sobre su cuerpo. Le besé varias veces al tiempo que acariciaba su mejilla hasta la sien, luego le hablé conmovida.
    
    ―Eres un buen tipo. Imagino que tu mujer sabe la suerte que tiene contigo. Pero, ahora que ...
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