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Mi primo y su amigo me follan atada por todos los orificios
Fecha: 16/12/2023, Categorías: Incesto Autor: Caprice, Fuente: CuentoRelatos
... amarró el otro extremo a una barra de metal en el cabecero de la cama. ―No me azotéis, por favor ―gemí fingiendo temor―. Prefiero ser follada antes que recibir latigazos. Prefiero placer antes que dolor. ―Ya veremos qué hacer contigo, golfilla ―dijo Nacho metido en su papel. Yo no podía creer que aquella fuera la sorpresa que tan celosamente me habían ocultado. Lo mejor de todo es que me excitaba la situación, ya acostumbrada a que Nacho me lo hiciera atada desde que, el primer día, le engañase diciendo que me gustaba el sexo de este modo. ―Creo que lo primero sería desnudarla ―opinó Dylan en un arranque de lucidez―, porque así lo veo complicado. ―Elemental, querido Watson ―dejé caer con risitas. ―La desdichada no sabe lo que se le viene encima ―añadió Nacho desafiante. En un alarde de masculinidad, Nacho desgarró la camiseta que yo vestía. Entendí que conocía que para mí era vulgar y corriente. ―¡Bravo! He aquí, damas y caballeros, al pirata más temible de los mares ―proclamé a bombo y platillo, como el director de pista en un circo. ―Tú solito te lo has buscado, compañero ―dijo el australiano riendo como un canguro―. Ya no te quitas el San Benito, como decís en España. Con lo fácil que es hacerlo antes de atarla ―añadió. A modo de demostración para su amigo, Dylan me bajó el pantaloncito y lo sacó por los pies. Así quedé completamente desnuda. Entonces, Nacho aflojó la cuerda en el cabecero, vino a mí, se quitó la bermuda y me forzó a ...
... arrodillarme. No opuse resistencia, abrí la boca y pugné por tragar su verga erecta adelantando la cabeza hacia ella, pero Nacho era quien quería jugar ahora y retrocedió un paso. Gateé como buenamente pude, porque seguía con los brazos en alto, tratando de alcanzar la salchicha. Fue una situación para olvidar, la típica que no publicarías en las redes sociales por muchos millones que te hiciera ganar. ―Ya basta, Nacho ―le dije con carita de niña arrepentida―. Si me das el salchichón, mira que lo ensalzo por encima de una salchicha, prometo no burlarme más de ti. ―Esto es actitud, estimado Dylan ―presumió ante su amigo y luego avanzó un paso. Como tenía la polla inclinada hacia mi derecha, y Nacho seguía juguetón, me tocó esforzarme para abarcarla con los labios. ―Ya no te me escapas―, pensé, mientras convertida en una serpiente la tragaba. No obstante, Nacho se apiadó, ―entre comillas porque tenía tantas ganas como yo―, sujetándola con la mano para facilitarme la felación. ―Yo también quiero ―dijo el australiano al tiempo que se desnudaba. Se colocó al lado de mi primo y fui tragando una u otra polla en función de sus caprichos, alternándose en periodos de apenas medio minuto, suficiente para que mis labios y lengua hicieran maravillas, lamiendo el glande primero, succionando después antes de tragar cuanto buenamente podía. ―Es suficiente por ahora ―anunció mi primo y volvió a tensar la cuerda, suficiente para que mi cuerpo pudiera doblarse un tanto por la ...