1. Mi primo y su amigo me follan atada por todos los orificios


    Fecha: 16/12/2023, Categorías: Incesto Autor: Caprice, Fuente: CuentoRelatos

    ... cintura.
    
    Mientras Nacho me acariciaba los pechos y pellizcaba los pezones, Dylan se puso a mi espalda, me separó la nalga derecha buscando la entrada vaginal y me hundió la pija con dos empujones. Opinando que con uno bastaba, estando tan mojada, arqueé la espalda y saqué culo.
    
    Las penetraciones ganaron potencia y velocidad, gracias a que Dylan me tiraba de las caderas y soltaba cuando el culo rebotaba contra su vientre.
    
    ―Tienes que probar ese culito casi adolescente, Dylan ―dijo Nacho pegado por delante a mí, mientras me masturbaba el clítoris con dos o tres dedos, ―era difícil precisarlo―.
    
    ―No paréis ahora, por lo que más queráis ―imploré gimoteando a las puertas del orgasmo, juntando los muslos y las piernas cruzadas, suspendida porque las rodillas no me sustentaban.
    
    No recordaba un orgasmo tan intenso a mis casi veintidós años, y lo festejé gritando al borde de la histeria.
    
    Nacho fue el siguiente detrás de mí. Me colocó de cara a la cama, para joderme bien jodida mientras yo se la chupaba al rubito subido en ella. Repitieron otra vez cada uno, pero el placer, aunque mucho, no era igual.
    
    ―Dylan, guapetón, hazme un favor y coge un botecito de lubricante anal que tengo en el bolso ―le pedí con extrema dulzura cuando noté que quería encularme―. Si os vais a dedicar los dos a lo mismo, creo que necesitaré ayuda.
    
    Desde el segundo día que follé con Nacho, lo tenía en el bolso por si acaso.
    
    El australiano se embadurnó la polla, luego puso una buena ...
    ... cantidad en el ano y me fue penetrando despacio, arrancándome gemidos de dicha con cada centímetro ganado, hasta que enterró la mitad y comenzó a sodomizarme enloquecido, arrancándome alaridos de placer, empujando al tiempo que tiraba de mí, aferrado con las manos a las tetas. Entonces recordé cuando nos espió por la tarde, especialmente su rostro excitado cuando mi primo me daba por el culo.
    
    ―¿Así se lo hiciste a la holandesa en Ibiza? ―le pregunté a Dylan girando el rostro hacia atrás.
    
    ―No fue lo mismo ―respondió entre jadeos―. Ella no movía el culito como lo haces tú. Yo apenas tengo que hacer nada.
    
    ―Entonces aprovecha para darme gustito en el clítoris con los dedos.
    
    Antes de que Dylan lo hiciera, mi primo se anticipó.
    
    ―Tú jódela bien el culito, que yo me encargo de lo otro.
    
    Nacho detuvo mis movimientos un instante, el tiempo justo para levantarme la pierna derecha y clavarme la verga en el coño por delante.
    
    ―Dale ahora, amigo mío ―dijo mi primo―, que esta zorra nunca ha probado dos pollas al mismo tiempo.
    
    En esto tenía toda la razón, porque nunca me habían hecho una doble penetración. Entonces, para guardar el equilibrio, pasé las manos atadas por su nuca, me colgué de su cuello y sentí cierta vergüenza, porque no podía ocultar mis gestos de putilla viciosa. Así llegué al clímax, exigiendo, al borde de la histeria, al australiano que me destrozara el culo.
    
    ―Ahora ponte tú delante, Dylan ―apremió mi primo―, que ya voy teniendo ganas de correrme y ...
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