-
El sobrino depravado
Fecha: 05/01/2024, Categorías: Incesto Autor: Gabriel B, Fuente: CuentoRelatos
... que sus palabras no tienen la inocencia de antes. — Veo que estás bien. Me alegra —digo. — La fiebre casi se va. La verdad es que no hacía falta que vinieras, pero tenía ganas de ver a mi tía favorita. Hace mucho que no pasamos un rato juntos. — Es cierto, pero eso no es culpa mía —digo a la defensiva. Las palabras me salen lentas, y me cuesta hilvanar frases inteligentes. Es casi como si estuviera borracha, aunque no lo estoy, claro que no. Pero siento es que me encuentro en un plano diferente. Mi cuerpo está frente a Camilo, pero mi mente parece observar todo desde cierta distancia, y eso hace que no pueda actuar con normalidad. Es como si mi cabeza estuviera rodeada de neblina. — ¿Estás bien? —pregunta Camilo, aunque en su rostro no se ve una pizca de preocupación. — Sí, sólo un poco mareada. — No escuché el auto cuando llegaste —comenta. — Es que no lo traje. — Vaya, ¿caminaste quince cuadras vestida de esa manera? —pregunta mi sobrino, penetrándome con la mirada. — Es que salí sin pensar, estoy muy distraída. — Me imagino que cada hombre que se cruzó con vos por la calle se sintió agradecido por tu distracción —comenta el chico con ironía. — Sólo me crucé a dos tipos que me dijeron vulgaridades —dije. — No los culpo, si viera a una chica como vos caminando así por la calle, me pondría un poco loco. No podría evitar decirle algo, y quizás también intentaría hacer algo… Pero qué carajos ¿Por qué Camilo me estaba hablando de esa ...
... manera? — Deberías tratar a las chicas con respeto —alcancé a decir. — Bueno, cuando una mujer se viste como puta, no creo que se merezca mi respeto. ¿De verdad estaba escuchando eso? ¿Qué había pasado con el tierno sobrino que conocía? Por lo visto Carina estaba en lo cierto: su hijo andaba en malas juntas. — Cómo te atreves a hablarme así… —digo indignada. — Tía, a partir de ahora, no hables salvo que yo te pregunte algo. Pero qué le pasa a este pendejo. ¿De verdad pensaba que me quedaría callada mientras él me humillaba? Sin embargo las palabras se amontonaban torpemente en mi cabeza, sin poder salir por mi boca. — Veamos tía, muéstrame detalladamente tu atuendo. Camina como si fueras una modelo. Al chico definitivamente se le había salido un tornillo. Quizás hasta estaba drogado. Lo mejor era que me fuera. Pero… ¡¿Qué estoy haciendo?! Estoy caminando de una punta de la habitación a la otra. Meneo las caderas, doy media vuelta para que me mire por detrás y vuelvo a donde estaba. — Muy bien, quédate un rato así. Quizás estoy soñando. Sí, eso debe ser. Recuerdo que una vez leí que a veces las personas son conscientes cuando están soñando. ¿Cómo se llamaba eso? Sueño lúcido, sí, eso era. Debía estar atrapada en un sueño lúcido. Eso explicaba todo: el vestirme como una cualquiera sin motivo aparente, el ir caminando por la calle, exponiéndome a cualquier degenerado que se pudiera cruzar conmigo, el sentirme poco lúcida, y finalmente la actitud ...