1. Las casadas necesitadas y sus singulares maridos


    Fecha: 17/01/2024, Categorías: Incesto Autor: Kiko, Fuente: CuentoRelatos

    ... leche. Secundino las cogió por debajo y amasándolas mamó de una y de otra con gula. Lucho se agachó, le bajó las bragas, le mordió las nalgas, se las abrió, le lamió el ojete y metió y sacó la punta de la lengua de él. El cabrón no le comía al coño a la mujer, pero a Cintia le comía el culo. Luego sacó la polla y no esperó más, se la clavó en el culo muy lentamente. La muchacha sintiendo cómo le entraba le cogió la cabeza a Secundino y se la llevó Al coño, Otro cabrón que no se la comía a la mujer, pero a Cintia bien que se lo comió, se lo comió tan bien que al ratito se corrió cómo una cerda. Al correrse Lucho le llenó el culo de leche.
    
    Después de correrse y de limpiarse con una toalla la leche que le saliera del culo y de lavarse Lucho la polla, Cintia fue a echarse otro whisky. El alcohol la debió poner contenta, ya que les dijo:
    
    -Os quiero desnudos.
    
    Se pusieron en pelotas. Lucho tenía la polla flácida y colgando y Secundino tenía un tremendo empalme. Se puso en cuclillas entre los dos, les cogió las pollas y meneándolas y mamándoselas les dijo:
    
    -No os podéis ni imaginar la cantidad de pajas que me hice imaginando esta situación.
    
    Ya Lucho estaba empalmado y el piso perdido de la leche que había caído de las tetas cuando Secundino se corrió sin avisar en la boca de Cintia. La muchacha tragó la leche con más gula que Secundino cuando tragó la leche de sus tetas. Luego siguió mamando la polla de Lucho hasta que se la dio en la boca. Cintia no desperdició ni ...
    ... una gota.
    
    Se encontró con dos pollas flácidas. Sabía qué hacer para volver a ponerlos a tono. Se puso de pie y les dijo:
    
    -Vamos para cama.
    
    Echada boca arriba sobre la cama, volvió a hablar.
    
    -¿Quién me quiere comer las tetas y quién me quiere comer el coño?
    
    Lucho se apresuró a decir:
    
    -Me pido las tetas.
    
    No las iba a comer él solo, a Secundino le había quedado la boca dulce. Echados uno a cada lado se las mamaron. Lucho le mamó la teta izquierda y Secundino la derecha. Cintia les cogió las blandas pollas y se las meneó. Su coño no paraba de lubricar. Sentía cómo le latía y como los jugos bajaban mojando su ojete. Les dijo:
    
    -No ser egoístas, yo también quiero beber mi leche.
    
    Llenando sus bocas de leche la fueron besando, primer uno, después el otro... Cintia le había dicho que le dieran a beber su leche para excitarlos, y funcionó, ya que sintió en sus manos cómo las pollas se les ponían morcillonas, y más tarde duras. Lo que no contaba fue que los dos con la boca llena de leche se dieran un morreo entre ellos que la puso aún más perra de lo que estaba. Sin saber que eran hermanos, les dijo:
    
    -¡Sois bisexuales! ¡Qué callado os lo teníais, cabrones. Luego os quiero ver en acción.
    
    La besaron los dos juntos para que callase la boca.
    
    Después de besarse con los dos a la vez apretó su teta izquierda, de ella salió un chorro de leche que mojó la palma de su mano derecha. La pasó por el coño encharcado y luego metió dos dedos dentro de la vagina y se ...
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