1. Aventuras y desventuras húmedas. Tercera etapa (9)


    Fecha: 20/01/2024, Categorías: Incesto Autor: LilithDuran, Fuente: CuentoRelatos

    A la mañana, Sergio se levantó totalmente repuesto del cansancio acumulado. El sueño había sido reparador y pensar que tenía clases en la universidad por primera vez le animaba. El caso era pasar el menor tiempo posible en casa, todo el tiempo que trascurriera fuera por el momento era una victoria, por lo que la sonrisa no se le iba del rostro.
    
    Escuchó a su madre como siempre en la cocina, preparando los desayunos para todos, pero debía de hacer una parada. Corrió al baño, vaciando su vejiga y dejando correr todo lo que sobraba en su cuerpo aunque con un segundo objetivo. La erección mañanera había sido particularmente fuerte y en su mano, colocándola en dirección al retrete, se veía imponente.
    
    El truco de mear para bajarla, no sirvió y bajo el pantalón de pijama el bulto era enorme, llegaba a ser ridículo andar así por casa. Aprovechó la soledad del baño para darse una ducha y disminuir el volumen de sangre, o al menos esperar a que se le bajara sola.
    
    Así lo hizo. Metiéndose bajo el agua, directamente en el chorro todavía tibio, logrando que su pene diera un salto al notar el contraste de temperatura. Sin embargo no sirvió de mucho y su férreo miembro siguió tan duro como el palo mayor de una fragata.
    
    No quedaba otra, no tenía muchas ganas de ir con esa erección a desayunar, por lo que tiró por la vía fácil. Agarró su miembro y pasó por su cabeza varias mujeres que habían pasado por su vida. No obstante, no tardó en caer en lo evidente, Marta no era una ...
    ... opción, porque otras la mejoraban. El exotismo de Alicia podía ser, pero la tía Carmen… era otro nivel. Sin embargo, una última superaba a todas, quizá no en belleza, aunque era preciosa, sino que el morbo de lo prohibido la hacía estar la primera de la lista.
    
    El recuerdo de la noche con Mari apareció muy presente delante de los ojos del joven. Comenzó con pequeños movimientos mientras se imaginaba que su madre estaba allí mismo, dándole la espalda con el trasero bien levantado, lanzándole una mirada felina requiriendo la penetración. De nuevo la embestía con poderosos golpes al tiempo que ella rogaba por más y más y…
    
    Sergio acabó. Cuatro movimientos y una pequeña película mental de unos cuantos fragmentos le hicieron comenzar a contraerse como una anguila. Los chorros salieron disparados con fuerza al plato de la ducha, dejándole con un jadeo perpetuo y un corazón subido en la garganta.
    
    —Madre mía… —se rio de su curioso comentario— nunca mejor dicho.
    
    Con esto el joven se quedó mucho mejor, más relajado e incluso con una sonrisa algo alelada que instauró de forma perpetúa toda esa mañana. Se dio el lujo de despedirse con un beso de su hermana, la cual no rechistó como bien lo hubiera hecho meses atrás, y con otro… a su madre.
    
    A esta última le pilló totalmente desprevenida y abrió los ojos sintiendo el contacto caliente de los labios de su hijo. Mientras decía adiós le miró por el rabillo del ojo, pensando en que por fin estaría algo más relajada.
    
    Así fue. Cuando ...
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