1. Aventuras y desventuras húmedas. Tercera etapa (9)


    Fecha: 20/01/2024, Categorías: Incesto Autor: LilithDuran, Fuente: CuentoRelatos

    ... hipnotizaba. Sin embargo, no estaba para nada abstraída, su mirada era tan penetrante porque estaba meditando de donde había salido el sujetador.
    
    Lo bajó para cogerlo con ambas manos. Estiró los lados de la lencería roja y la dejó delante de sus narices. La primera impresión que tuvo era que aquella tela era de buena calidad.
    
    —Esto no creo que sea de Marta —recordó la imagen de la ex de su hijo y se reafirmó— No. No tenía tanto pecho.
    
    No casaba aquel sujetador con ninguna de las mujeres con las que Sergio había estado y que al menos Mari tenía conocimiento. Una idea le pasó por la cabeza, quizá fuera suyo y Sergio se lo hubiera robado para cosas… de adolescentes.
    
    Cerró los ojos y soltó una ligera carcajada que trató de pausar. Se imaginaba a su hijo con cierta parte de su cuerpo totalmente erecta y con aquella prenda en una mano masturbándose sin cesar.
    
    —Eso… no creo… es de depravados —volvió a reír— aun así, este no es mío…
    
    Diciendo eso en voz alta, un rayo de clarividencia surcó su mente haciendo que el cuello se le moviera y su rostro quedara fijo en un punto. Sin mirar a nada, solo al infinito torció el rostro mientras nadaba en sus recuerdos y su sonrisa se diluía.
    
    —Tengo… uno… —miró de nuevo el sujetador tan bonito que tenía entre las manos— que es igual…
    
    Se puso de pie, impulsada por una fuerza que no sabía que tenía. Corrió por el pasillo, haciendo resonar sus pies con fuerza contra la vieja madera hasta llegar a su habitación. No podía ser ...
    ... cierto lo que se le había ocurrido, era del todo imposible.
    
    Se lanzó al cesto de la ropa sucia y después de tirar el sujetador rojo a la cama, comenzó a meter las manos entre las prendas que esperaban a ser lavadas. Varias saltaron por los aires, lo que buscaba Mari parecía estar en el fondo y allí fue a buscarlo. Al final lo vio, una copa de un sujetador de color azul celeste yacía en el fondo.
    
    Estiró el brazo, teniendo que equilibrarse con un pie debido a la profundidad. Lo sacó de una sentada, tirando también una braga que poco le importaba donde cayera.
    
    Su mente estaba cavilando todo tipo de posibilidades mientras una se alzaba en lo alto. Con paso lento, observando ambas prendas se acercó a la cama donde había dejado el sujetador rojo. Su corazón iba despacio, muy despacio…, pero el retumbar de cada latido parecía hacer vibrar las paredes.
    
    Colocó el azul al lado del rojo, ambos completamente estirados en misma sincronía. Miró una vez, dos, tres… repitió en silencio un giro de cuello como un juez de tenis. No había duda, aquellos sujetadores si no estaba errada… eran iguales.
    
    Sabía muy bien quien le había comprado ese sujetador, recordaba perfectamente el día en el que fue con su hermana de compras. Ella se rehusó, no le gustaban los buenos pechos que le dejaban aquella prenda, sin embargo, Carmen insistió tanto que acabaron comprándose el mismo. Rojo para Carmen, azul para ella.
    
    Se llevó una mano a la boca, tratando de buscar otra posibilidad que entrara ...
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