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Aventuras y desventuras húmedas. Tercera etapa (9)
Fecha: 20/01/2024, Categorías: Incesto Autor: LilithDuran, Fuente: CuentoRelatos
... que usó en el hotel. Estaba llena de fluidos secos que Sergio depositó en su interior y aunque le dio pena, la arrojó a la basura. Estaban para tirar, no se podían volver a usar. Retomó su tarea, con aquella sonrisa que no sabía muy bien de donde venía, si del tema del trabajo, o de la conversación con su hijo. Entró en la habitación de este, era la última estancia en limpiar y comenzó con tantas ganas como con las demás. Abrió su armario, estaba tan desordenado como de costumbre y se puso manos a la obra. Cada momento que se detenía era un instante que permitía que su cabeza funcionase. Sin embargo por mucho que se lo negase y tratase de evadirse ordenando ropa, su mente la seguía llevando a la misma habitación de hotel en plena penumbra. Se había olvidado de la conversación que tendría que tener con su hijo, incluso su reciente puesto de trabajo. Estando de rodillas abriendo el primer cajón del armario recordando únicamente el momento íntimo con Sergio. Había sido tan intenso, tan placentero, por mucho que trababa de recordar un momento así con Dani, no lo encontraba. Si alguna vez habían tenido uno tan intenso, hubiera sido al comienzo de la relación, en los últimos quince años estaba claro que no. Siguió con el segundo cajón, notando como las sensaciones de asco hacia sí misma por haber mantenido relaciones sexuales con su hijo iban desapareciendo. Llegó a la conclusión, mientras sacaba y metía pantalones, que quizá tenía algo que ver su estado ...
... “caliente”. Podría ser que mientras más necesitada de sexo estuviera, viera con mejores ojos aquella… “¿lo puedo llamar relación?” pensó mientras decidía en qué punto estaban ahora. Abrió el último cajón, el que estaba a ras de suelo y en el que el joven guardaba cosas varias que apenas usaba. Algunas prendas eran más bien recuerdos, su camiseta con la que jugó a futbol o incluso el kimono cuando hizo karate en la escuela. —Si esto ya no le vale… Mari negaba con la cabeza mientras sacaba esas ropas tan antiguas y que seguramente su hijo guardaría allí a modo de trofeo. Sacó de allí el kimono, de un color blanquecino casi impoluto por las pocas veces que lo empleó. Lo dejó reposando al lado de sus piernas… porque… había visto algo que le llamó mucho más la atención. En el fondo del cajón observó una pequeña porción de tela. Era de un color rojo muy intenso que no sabía qué podía ser. Estiró la mano hasta casi tocar la parte trasera del cajón y allí, bajo otro montón de camisetas viejas tiró de la pequeña prenda. Esta emergió a la luz, sacando con ella otras dos prendas que a Mari no le importaron. La puso delante de su rostro y con sus ojos azules mostrando una increíble sorpresa, escudriñó lo que tenía colgado de dos de sus dedos. —¿Por qué…? —no entendía que hacía eso ahí— ¿Por qué mi hijo tiene guardado un sujetador? **** Los preciosos ojos de la mujer estaban fijos en la prenda que colgaba de su mano. Se mecía lentamente en el aire, como un péndulo que la ...