1. Aventuras y desventuras húmedas. Tercera etapa (9)


    Fecha: 20/01/2024, Categorías: Incesto Autor: LilithDuran, Fuente: CuentoRelatos

    ... mejor en aquella situación. Aunque lo más acertado seria pensar que Sergio había robado un sujetador a su tía a modo de fetiche. No obstante su mente le decía que no.
    
    Lo bien que se llevaban… la confianza que tenían… aquellos dos no tenían una relación perfecta por los pelos. Mari recordó cada imagen de complicidad, pero ahora añadiéndole un toque perverso que en esa época le resultaría impensable. Esa idea la hizo tener que sentarse en la cama.
    
    Su respiración se agitó, no había otra, si su hijo pudo tener relaciones sexuales con ella, que era su madre, ¿por qué no con su tía? Al fin y al cabo era una consanguinidad menor. Y si… ¿Lo habían hecho?
    
    Se tapó el rostro con ambas manos. La idea era una locura, una verdadera demencia que a cada milésima se iba apropiando de la mente racional de la mujer como un parasito. Las lágrimas querían aflorar y Mari no sabía muy bien por qué. Primero debería comprobar lo sucedido, pero… ¿Por qué lloraba? Lo pensó fríamente, o al menos trató de hacerlo, estaba demasiado caliente.
    
    El joven parecía que era un degenerado, copulando con su familia sin parar, incluso Mari pensó en si podría haber hecho algo más con otra, lo dudaba, aunque no con mucha fuerza. No era solo a ella, sino también a su tía, y lo peor de todo es que ella, al parecer… había sido el segundo plato.
    
    Las lágrimas ya fluían por las mejillas dejando un rastro húmedo y salado. No lo podía admitir, porque aunque hubieran cruzado una línea infranqueable ella ...
    ... todavía no lo tenía del todo asimilado, por lo que era más complicado entender lo que pensaba.
    
    Sin embargo no era muy complicado de averiguar. Mari siempre fue competitiva hasta la médula y ahora… era la segunda. Sumado a todo el amor que desprendía hacia su hijo, inconscientemente se sentía traicionada y dolida, como si ambos fueran pareja. Muy dentro de su alma, aunque se escudase en lo degenerado que era Sergio, sentía la decepción por la deslealtad.
    
    Ella había sido la segunda, eso era cierto. Aun así, notaba que le había dado todo a su pequeño, por él había traspasado la última frontera y ahora, se daba cuenta de que para Sergio no habría sido nada especial, solo… una más.
    
    Lloró. Lloró como nunca lo había hecho. Pensando en que su hijo estaba al borde de ser un monstruo sin asumir que sus sentimientos hacia el joven eran del todo desproporcionados. Si Dani hubiera cometido un pecado similar, quizá… se lo hubiera tomado mejor.
    
    En una mañana pasó de estar nerviosa y relativamente feliz, a estar completamente desolada. Cayó en el llanto más profundo, incluso teniendo que meterse en la ducha por la única razón de no seguir viendo lágrimas sobre su rostro. Trató de convencerse de que no era posible, de que eran tía y sobrino, no obstante el mejor argumento contra esa idea era ella misma. Madre e hijo habían tenido un desenlace similar al que se imaginaba, no tenía excusas, había pasado, punto.
    
    Sin embargo, le quedó el último rayo de esperanza, una última comprobación ...
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