1. Aventuras y desventuras húmedas. Tercera etapa (9)


    Fecha: 20/01/2024, Categorías: Incesto Autor: LilithDuran, Fuente: CuentoRelatos

    ... tal bramido le hubieran hecho retroceder. Sintió verdadero pánico, porque aquella situación no se podía encarar de ninguna forma. Su madre tenía el pecho inquieto, se movía de arriba y abajo con rapidez mientras sus aletas nasales respiraban todo el aire que podían. Sin embargo no era lo que más asustaba a su hijo. Más miedo le daban los dientes blancos y perfectos que enseñaba tras unos labios que poseían un gesto de ira. Y encima de ellos… unos ojos siempre preciosos que ahora solo rezumaban odio.
    
    El joven no dijo nada, ni aunque quisiera podría haber abierto la boca, porque aquello solo traería más problemas. Miró a su madre, después el sujetador y… volvió a mirar a su madre esperando por lo siguiente que le dijera, tenía miedo, verdadero miedo.
    
    —¿A dónde fuiste el fin de semana pasado? —Sergio no se atrevió a contestar, aunque su madre disminuyó el volumen— Dímelo, ¿dónde fuiste?
    
    La mujer llevada por la ira dio un paso adelante. La visión de que aquella batalla la tenía ganada la hacía sentirse envalentonada, nada la podría parar. No sabía que pasaría cuando todo acabase, pero su ira en ese momento era infinita.
    
    Dio otros dos pasos, rebasando el lugar donde estaba el sujetador tan bonito de su hermana y llegando donde su hijo se mantenía de pie con piernas temblorosas. Había dado otro paso hacia atrás, topando el trasero con la mesa del escritorio, no tenía escapatoria y las manos le habían comenzado a sudar. Aunque eso era lo de menos, la fiera que tenía en ...
    ... frente y tiempo atrás había sido su madre, era en verdad lo que le aterraba.
    
    —¿Quieres que te lo diga yo? ¿Quieres que tu madre te diga lo que hiciste?
    
    Sergio no contestaba y en su mente trataba de buscar un motivo a porque lo sabía, solo había uno… su móvil, no había más. Era imposible que Carmen se hubiera ido de la lengua.
    
    —Vamos, ¿lo quieres, verdad? —Mari estaba a centímetros del torso desnudo de su hijo— Te la follaste, ¿a qué sí? Te la follaste bien follada. —Sergio solo miraba, atenazado por las palabras de su madre, abrió la boca levemente.
    
    —Mamá…
    
    —¡Ni se te ocurra llamarme, mamá, puto degenerado! —no gritó tanto como antes, pero incluso la ira le hizo sacar unos pocos esputos por la boca.
    
    —Mari, déjame que…
    
    —¿Qué? ¿Qué me lo expliques? ¿Quieres que escuche como mi hijo se folla a su tía? No, gracias, no me interesa. Solo quiero saber por qué eres un degenerado, ¿por qué te has follado a tu propia tía? —Sergio abrió la boca— ¡CÁLLATE! ¡No quiero saberlo, joder!
    
    Mari se dio la vuelta para no volver a mirar a su hijo. Pensar en que Carmen y él habían estado retozando le ponía la piel de gallina, una sensación de asquerosidad la envolvía, pero también otra… la de ser traicionada.
    
    —Y luego… me dejé llevar. —Mari recordó el momento en que su hijo la masturbaba bajo el pijama— Desgraciado… no contento con su tía, luego… después de ella… yo.
    
    Una lágrima corrió por el rostro de la mujer, otra más que habría que sumar al innumerable agua que ya ...