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Ana, la camera y yo. Follar es maravilloso
Fecha: 21/02/2024, Categorías: Confesiones Autor: quemiedo, Fuente: CuentoRelatos
... las llanuras sureñas, en cuanto crucemos Despañaperros. Los primeros kilómetros transcurrieron en hermetismo total, silencio. La mente continuaba perezosa, hacia nada estaba en la posición de off. Debía poner algo de animación, nada mejor que música. Naturalmente copla española que me anima mucho conduciendo, aparte de las tertulias radiofónicas, las que recurro si voy sólo. Ana comenzó a dar palmas con movimientos de su amplia falda, mientras acompañaba las canciones con su voz, intentando quejíos flamencos en los diferentes palos, que iban asomando. Ella es más de rock duró. Yo lo aborrezco, hasta me pone de mal humor. Será este el motivo por el que suelo huir de discotecas y antros de este tipo, con mucho ruido, luces destellante escasas, alcohol de mala cantidad, y los camareros calvos con coleta. Cruzamos Madrid, en la hora propicia, no había un gran tráfico, dudando si parar para comer algo, pero deseche la idea inmediatamente. Pudiera ser que Madrid, como siempre, me agarrase y allí acabará el viaje. Me ilusionaba llegar al Sur, lugar ideal para recargar las pilas. Llegando a la altura de Puerto Lapice, cogí la desviación, parando justamente en la Venta del Quijote, o algo parecido. Apetecía llenar el buche , era mucha la distancia recorrida, almorzar dos huevos fritos con patatas y panceta para calmar los ácidos gástricos, acompañado con un vaso de vino de la tierra fresquito, aunque prefiero un buen crianza de Rioja. Sólo un vaso, el volante te hace ser ...
... precavido, primero por tu salud, la de los demás y las del bolsillo por si encontramos algún control de la Guardia Civil. Ella tomó una tortilla francesa con queso y agua mineral. Antes un café con leche templado. Debajo del porche estábamos bien, pero todavía el sol no estaba en el mejor momento. Pedimos permiso al mesero sacando la mesa hacia el patio, al solecillo. Total, que entre ponte bien y estate quieto invertimos una hora, la pereza empezaba hacer mella. Mala es la pereza, nunca hizo cosa bien hecha. Pues al coche, una vez sentados y antes de darle a la llave de arranque, Ana me abrazó por el cuello con los dos brazos, contra sus tetas, besándome de manera húmeda la frente, después en los morros. Provocando un estado en la polla derivando a morcillona. Río con ganas, tocándomela con dos dedos sutilmente. Vamos a dejarlo, no es el sitio para dar el espectáculo. Arranque, abrí la ventanilla y a cruzar Castilla, ancha y plana como el pecho de un varón. Llegando con el móvil elegimos hotel cercano a la mezquita, hotel recomendado por un amigo hace un tiempo. Había habitaciones libres y allí que llegamos. Deje a Ana a la entrada con los cachivaches, marchando para buscar sitio donde aparcar, regresando en un delicioso paseo hasta el hotel. Pregunté en recepción dándome el numero de la habitación, subí las escaleras, empujé entrando de sopetón. La puerta no estaba cerrada por dentro, al abrir la encontré desnuda, enfrente, con unos planos de la provincia en sus manos. ...