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En el medievo (P. 2): Un encuentro
Fecha: 24/02/2024, Categorías: Incesto Autor: Alfil-1, Fuente: CuentoRelatos
Esa noche durmieron plácidamente. La lluvia había cesado cuando despertaron, y lucía el sol entre las nubes. Fue un despertar agradable para los dos. Se habían dormido acurrucados uno contra el otro, y ese contacto de la piel los acercó más por la mañana. Sahara le dio un beso tierno en los labios y los dos se incorporaron para recoger los enseres. Tenían que aprovechar el día para llegar a la aldea donde vivía Anatol. Volvieron al sendero tirando de la mula y continuaron el curso del río. No siempre era fácil, era una zona poco transitada y a veces se perdía la senda llena de matorrales y hierbas altas. Los árboles eran altos y frondosos. La abundancia de agua permitía crecer todo de una manera desmesurada. Oyeron ruido, como cuando se quiebra las ramas al pisarlas y decidieron alejarse del sendero. Se acurrucaron en una zona frondosa donde no se les podía ver desde el estrecho y angosto camino y vieron pasar, algo despistados, a un hombre de unos cuarenta años, fornido, con una espesa barba tirando de un burro. Le acompañaban una mujer algo menor y un muchacho de unos dieciocho años. Decidieron hablar con ellos pues parecían buena gente. Se acercaron los dos con cautela, pero haciéndose notar para que no se asustaran. - Hola buena gente! Dijo Dentel. El hombre levantó una mano en forma de saludo con el ceño algo fruncido. β Nos dirigimos a Irenat! Dijo Sahara sonriendo. β Podrían decirnos cuánto queda? Los tres se miraron, todavía con desconfianza. β ...
... Nosotros también vamos allí! Dijo la mujer devolviéndole la sonrisa. β Pero creo que nos hemos perdido! β Creo que si! Hablo ahora Dentel. Vais en dirección contraria. β Eso me parecía a mí! Dijo Teodon el joven que iba con ellos. β Debemos haber andado en círculo. Comentó Jonás, el hombre con la gran barba. β No se cuánto quedará, pero podemos seguir el viaje juntos! Dijo Sira, y aprovechó para hacer las presentaciones. β Este es mi marido, Jonás, y este es nuestro hijo, Teodon. Yo soy Sira. Venimos del oeste. El hermano de Jonás nos invitó a venir a Irenat, nos dijo que había tierras libres para sembrar y poder vivir tranquilos y con comodidad. β Nosotros también pensamos instalarnos allí. Mi primo, Anatol, también nos dijo que era una aldea prospera. Teodon miraba a Sahara con una sonrisa tímida. Ella se dio cuenta y le devolvió la sonrisa. β Vale, pues pongámonos en marcha. No conocemos esta zona y no sabemos que nos podemos encontrar. Dijo Sahara tirando de la mula. A las pocas horas el sol estaba en lo más alto. Jonás decidió parar para comer algo. Se alejaron unos metros del camino y encendieron un pequeño fuego. Prepararon algo de comida caliente y la compartieron. Teodon miraba a Sahara cada vez que tenía ocasión con una sonrisa tímida. Ella se daba cuenta y se la devolvía con disimulo sin que se dieran cuenta el resto. Terminaron de comer y continuaron el camino hasta que se puso el sol. La espesura del bosque apenas les dejaba avanzar. β Creo que ...