1. En el medievo (P. 2): Un encuentro


    Fecha: 24/02/2024, Categorías: Incesto Autor: Alfil-1, Fuente: CuentoRelatos

    ... sujetaba una navaja de gran tamaño en una mano y en la otra una corta vara de fresno.
    
    – Si lo haces bien, comerás ricos alimentos. Si lo haces mal, solo comerás pan!
    
    Sahara recordaba como abrió su boca esa primera vez, como el asco y la rabia la invadieron, pero necesitaba comer. Era la primera vez que le iba a chupar el miembro a un hombre, y no sabía muy bien como hacerlo. Comenzó a pasar su lengua tímidamente por el glande hinchado y duro. Él se dio cuenta que no sabía.
    
    – Es tu primera vez? Ella dejó de lamer y asintió con la cabeza.
    
    – No te preocupes, aprenderás! Jajaja! Recordaba su risa estruendosa y desagradable.
    
    – Tienes que metértela en la boca y chupar como si fuera la ubre de una vaca! Jajaja!
    
    Sahara necesitaba comer ya, y no se lo pensó más. Abrió la boca y se metió el hinchado capullo. Comenzó a succionar.
    
    – Despacio, pequeña zorra! No quiero que me saques la leche tan rápido!
    
    Rigió el bárbaro mientras le daba unos azotes en el culo con la vara de fresno. Ella se quejó, pero siguió chupando al sentir que una mano de Iván se había puesto sobre su cabeza y no la dejaba retirar la boca.
    
    – Vamos pequeña, en tu linda boca cabe más!
    
    Le dijo Iván mientras le apretaba la cabeza contra su polla. Logró introducir la mitad en la boca de Sahara hasta producirle un par de arcadas
    
    – Vamos cerda! Sigue y comerás!
    
    Le gritó él. Ella comenzó a sacar y meter la parte del miembro que le cabía en su boca a más velocidad, ...
    ... mientras succionaba con sus labios como podía. No sabe cuánto tiempo pasó, pero se le hizo largo hasta que sintió como un líquido espeso y algo ácido llenaba su boca. Notó como Iván sujetaba su cabeza para que no la retirara. Tuvo que empezar a tragar la leche espesa para no atragantarse hasta que Iván soltó su cabeza.
    
    – Para ser la primera vez, lo has hecho bien! Te has ganado una buena comida! Mañana probaremos otras cosas! Jajaja! Le desató las manos.
    
    – Ahí tienes agua para lavarte! Creo que me has ordeñado bien! Jajaja!
    
    Todos estos pensamientos se agolpaban en la cabeza de Sahara mientras miraba como esa buena madre consolaba a su hijo. Desde luego, sabía hacerlo bien. Podía ver cómo se tragaba todo el miembro y lo volvía a sacar de su boca. Estaba ya muy caliente cuando notó como la polla de Dentel derramaba la leche en su coño sin que ella hubiera llegado a correrse. La madre abnegada siguió chupando la polla de su hijo durante varios minutos más hasta que el joven muchacho dio unos suaves jadeos. Ella no paro, y siguió chupando. Sahara sabía que le estaba sacando hasta la última gota. Quería dejarle totalmente satisfecho. Mientras Dentel retiraba la polla de su coño empapado, pensó en lo que había tardado el joven muchacho en correrse. La madre se la había chupado con maestría, pero tardó varios minutos en conseguirlo. Pensó que Dentel apenas duraba, y ella no llegaba a ese punto tan delicioso. Se taparon con la manta y cerraron los ojos. 
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