1. En el medievo (P. 2): Un encuentro


    Fecha: 24/02/2024, Categorías: Incesto Autor: Alfil-1, Fuente: CuentoRelatos

    ... este es buen sitio para pasar la noche. Dijo Jonás mirando entre unos árboles. Había una zona de piedras grandes a unos veinte metros del camino. – Estas grandes piedras nos cubrirán de la brisa del río y tampoco nos verá nadie, en el caso de que pase alguien por aquí!
    
    – Buena idea! Replicó Dentel. Ataron a la mula y el burro a un árbol donde el suelo estaba bien cubierto de hierba. Y sacaron los atuendos para preparar algo de comida.
    
    – Sahara al verlo se intentó disculpar.
    
    - A nosotros apenas nos queda comida. Hemos tenido que salir deprisa del sitio donde vivíamos.
    
    – No te preocupes hija! Nosotros tenemos de sobra. Dijo Sira
    
    – Gracias, sois muy amables! Contestó Sahara. Cenaron casi en silencio. A ninguno le apetecía hablar demasiado. Se veían retazos de claridad cuando la luna, casi entera, aparecía entre las nubes. Recogieron los cacharros que habían utilizado y Jonás le dijo a Sira.
    
    – Vamos a dar un paseo. La noche está agradable. La mujer no dijo nada. Salió andando tras su marido y a los pocos metros se habían perdido entre la maleza. Jonás se dio la vuelta y se cercioró de que ya no los veían. Miró a su alrededor y le señaló una piedra a Sira que le llegaba a la cintura.
    
    – Pero Jonás, estamos muy cerca para esto!
    
    – Calla, y ponte ahí! Ella se inclinó sobre la piedra y apoyo su cuerpo sobre ella. Apenas lo hizo, Jonás le subió la tela del vestido dejándole las piernas y el culo al descubierto. Desabrochó sus pantalones y sacó el miembro ...
    ... semiduro y comenzó a restregarlo entre las piernas de la mujer. Al momento ya estaba duro y tieso. Puso el capullo entre los carnosos labios del coño de Sira y empujó lentamente hasta hundir toda su polla en el. La mujer dio un grito ahogado.
    
    – Calla mujer! Tapate la boca si no puedes estar callada! Dijo él susurrando pero con autoridad.
    
    Ella sacó un pañuelo del bolsillo y se lo metió en la boca. Jonás comenzó a mover sus caderas haciendo que la polla entrara y saliera a un buen ritmo. Sira emitía sonidos ahogados que el pañuelo amortiguaba. En un par de minutos, Jonás comenzó a jadear más sonoramente y Sira sintió como su coño se llenaba de leche caliente y densa. Jonás sacó su polla y se la limpió con la mano. Después paso la mano por la abundante hierba para limpiarla. Sira lo hizo con la tela interior del vestido antes de bajárselo. Regresaron al pequeño campamento que habían improvisado y ya estaban Sahara y Dentel sentados sobre una de las mantas que habían extendido y habían colocado otra sobre sus piernas. Teodon se había sentado sobre otra manta a unos tres metros y conversaba con ellos sobre el sitio de donde venía. Jonás cogió otra manta del serón del burro y se separó unos metros resguardándose tras una roca. Sira también cogió otra manta y se sentó junto a Teodon. El fuego se fue extinguiendo mientras hablaban hasta convertirse en unas suaves brasas y decidieron dormir. Sira colocó otra manta sobre ella y su hijo y se tumbaron sobre la mullida hierba. Sahara y ...