1. Milf coqueta


    Fecha: 07/03/2024, Categorías: Confesiones Autor: Hotwife, Fuente: CuentoRelatos

    Fue en el módulo de “Materiales” del Diplomado sobre Decoración de Interiores y Exteriores donde lo conocí. De profesión arquitecto, desde un principio me gustó la forma de impartir los contenidos del módulo, a diferencia de otros expositores. También influyó que en ese entonces esos contenidos me interesaban por razones laborales. En las clases se dirigía por mi nombre, en atención especial a mi persona, mirándome a los ojos con insistencia pero discretamente. Intercambiábamos miradas y en algunas ocasiones sonrisas. Diría que desde un principio hubo un clik. En esa época trabajaba de medio tiempo en un despacho de arquitectos. Mi marido, en cambio, tenía una jornada laboral de más de ocho horas. Con más tiempo libre, sin tener que cuidar a los hijos por ser mayores de edad, mi tiempo lo distribuía como yo quería. Temprano iba al gimnasio; después a trabajar y dos veces por semana en la tarde al Diplomado.
    
    En una ocasión, después de clase, y aprovechando el interés que expresé por algunos contenidos del módulo (materiales y diseños: lo recuerdo muy bien), me dijo que estaba programado un Congreso-exposición en un par de meses. Preguntó que si me interesaba me proporcionaría después la información completa. Le respondí que sí. Me complació su interés por mis inquietudes y la forma atenta en que se dirigía a mí, independientemente de que me agradaba su personalidad. Era alto y bien proporcionado físicamente; siempre pulcro y arreglado en su vestir. Sin más interés que en el ...
    ... curso, esperaba con gusto esos días a la semana aunque, reconozco, me arreglaba más de lo normal esos días.
    
    Consciente o inconscientemente, entré o ¿entramos?, sin proponérmelo o proponérnoslo, en el juego del coqueteo. Sin pretender involucrarme emocionalmente ni nada, pues tenía claro que no existía interés en llegar a algo más. Por muy atractivo que me pudiera parecer, era consciente de los riesgos y los límites que debía establecer ante una situación de este tipo para que no se malinterpretara y más en mi condición de mujer casada. En ese sentido y por el simple placer y emoción que aporta el disfrutar de esos momentos compartidos, sin perseguir ninguna otra meta que no fuera sentirme, en mi caso, todavía atractiva y valorada a mi edad fue que entré en dicho juego. Simplemente no me negué al juego de coqueteo y sentir que todavía podía tener poder de seducción. Casi cincuentona, con varios años de casada, satisfecha sexualmente y emocionalmente con mi marido, no sentía necesidad de algo en particular, sino más bien, me sentía satisfecha conmigo misma, pero no me cerraba a experimentar sensaciones nuevas. Aunque el coqueteo se limitaba a miradas, sonrisas, y conversaciones sobre intereses comunes, siempre terminaba despidiéndome diciendo “me espera mi marido”.
    
    En las últimas sesiones, y como parte del juego, empecé a sentarme en la fila de adelante. Me vestí de diferentes formas, tanto formal como informal pero siempre discreta. Reconozco que me complacía sentir sus ...
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