1. Milf coqueta


    Fecha: 07/03/2024, Categorías: Confesiones Autor: Hotwife, Fuente: CuentoRelatos

    ... le ofrecía una sonrisa pícara y mirándolo a los ojos, le dije: “mi marido salió de viaje y regresa mañana”. Sonrío y me dijo que para no irnos en dos autos nos fuéramos en el suyo y que después regresaríamos por el mío.
    
    Fuimos al restaurante-bar giratorio del WTC que se encuentra en el último piso. La conversación fue amena, hablamos de diferentes temas. Sabiendo, supongo, del juego que estábamos jugando, el coqueteo era muy sutil, nos mirábamos y nos reíamos. Como a las dos horas escuché un mensaje en el teléfono: era de mi marido, diciéndome que habían cambiado los planes y que llegaría a casa antes de las once de la noche. Le dije que me tenía que ir antes pues mi marido había decidido llegar el mismo día. Pidió inmediatamente la cuenta y dijo que no había problema. Esto me gustó pues no expresó molestia ni nada, tampoco me presionó para quedarnos más tiempo. Divorciado y con 11 años menos que yo, lo percibí sincero en todo lo que me dijo. Antes de salir del restaurante cada quien fue al baño. Cuando salí sentí mucho calor. Pensé en quitarme el sweater pero no quería llamar la atención. Rumbo a los elevadores me preguntó si no tenía calor, le respondí que sí. (En el baño me quité el sweater pero después me vi en el espejo y la verdad consideré que había exagerado con esos tacones, pues resaltaban demasiado mis curvas y mis nalgas). Entonces me preguntó que si no tenía más calor con el sweater. Me lo quité y él se quitó el saco. Después de unos breves pasos caminando, ...
    ... me percaté como unos hombres me voltearon a ver.
    
    El edificio era de 50 pisos, así que teníamos que bajar por el elevador. Había demasiada gente y no quería demorarme más de lo debido, pues quería llegar a casa antes de mi marido. Logramos entrar apenas al elevador de tanta gente que subía y bajaba casi al mismo tiempo, pues el otro elevador estaba descompuesto. Ya en el elevador, completamente lleno y con mucho movimiento, él terminó por quedar detrás de mí. Sentía su respiración en mi cuello y la fragancia de su loción. Me gustó su aroma. De repente me dijo que si podía poner sus manos sobre mis hombros. Parecía incómodo: su espalda casi se “incrustaba” en la pared de metal del elevador por tanta gente. Voltee a verlo, sonreí y con la cabeza asenté que sí.
    
    El elevador se detenía casi en cada piso pero nadie bajaba y todos seguíamos apretujados, como si fuéramos en el metro en una hora pico. Ante tal situación y no por él, sentía como mi cuerpo se pegaba más al suyo mientras más personas entraban al elevador. Irremediablemente sentí su bulto casi pegado a mí trasero. La tela delgada del vestido provocaba una sensación demasiado cercana. Recordé esa mañana el miembro de mi marido pegado a mis nalgas también, pero erecto y en otra posición y yo con una tanga puesta. Ahora otro miembro estaba pegado a mis nalgas. Supuse que se estaría excitando, pues sentí como su respiración se entrecortaba un poco. Salía gente y entraba. Había momentos en que nos separábamos para después ...
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