1. Ana me folla a mí y al ladyboy


    Fecha: 17/03/2024, Categorías: Confesiones Autor: quemiedo, Fuente: CuentoRelatos

    A la mañana siguiente, después del trote gimnástico erótico-festivo, con la camarera, se llama Ariadna, encamine con mi Ana para dar una vueltecilla por Córdoba, para oxigenarnos disfrutando de estos días de asueto. Fuimos hasta la Plaza de los Capuchinos, es para mi una tradición si estoy en esta ciudad, me inspira, me relaja, llevándome a la meditación de las cosas gordas que tengo sin resolver. Prefiero hacerlo por la noche, sentándome en el suelo y recapacitar.
    
    Fue una visita corta a la plaza, mi compañera no la conocía y también la hizo tilín. Decidimos desayunar un poco, planeamos hacer una salida por los aledaños de Córdoba regresando para comer. Fuimos andando hasta la plaza de la Corredera, buscamos una terraza de nuestro gusto, nos sentamos. Es curioso y a destacar, es la única plaza cuadrada de toda Andalucía. Bien, unos churros y una taza de chocolate fue mi elección. Ella café con leche y una tostada con aceite. Los dos juntitos y tan ricamente. Por favor, no provoques Ana, mira como llevas el pantalón. Tenía la cremallera abierta, mostrando una ropa interior negra de finísimo encaje. El pantalón era un jeans que le quedaba como una segunda piel. Sentenció la situación bochornosa, con guiño cómplice, a la vez dictando la conocida frase, para que se lo coman los gusanos, que lo disfruten los cristianos.
    
    Decidimos, bueno decidí ir hasta Medina Azahara, está a tiro de piedra. Un conjunto arqueológico muy recomendable de visitar. Imprescindible. Por el ...
    ... camino Ana con gesto pícaro interroga mi parecer a la noche loca con la camarera. Me hice el importante, con respuestas evasivas. Bueno ya ves, contesté, cuando salí de mojarme el culo, vosotras ya habíais acabado la función. Por cierto, cuántas veces te corriste, poniendo énfasis como pregunta que demanda la respuesta. Dos, muy intensas, disfrute mucho. Ana mirándome fijamente, interrogó el porqué no me sorprendí. Mi querida Ana, ya sabía de tu condición de carne y pescado, que no desaprovechas ningún cortado que esté a tu alcance, siempre que la chica lo merezca. Pues eso, ya te he contestado.
    
    Creí que la conversación estaba terminada, ahora tocaba hablar de la visita que íbamos a ver, la historia. Cosas así. Pues no, estaba equivocado, elevando la voz y empleando todo su cuerpo con total esfuerzo, anunció que tenía una fantasía sexual, idea obsesiva que venía rumiando desde hace bastante tiempo, que viendo mi buena disposición en la escena de lesbianismo, yo era, por mi concepto liberal de la vida, el mejor compañero para hacerla realidad. Temí lo peor, haciendo un gran esfuerzo para tragar saliva. Pues tú dirás, empezó a temer por mi integridad personal. Dime qué es, por favor, me tiemblan las canillas. Carraspeé de manera exagerada, y tosecillas variadas.
    
    Quiero tener sexo con una chica trans. Inmediatamente detuve el coche a un lado de la carretera, en una pequeña explanada. Una vez detenido, apague el motor, poniendo el freno de manos, acercándome las dos manos a mi ...
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