1. Ana me folla a mí y al ladyboy


    Fecha: 17/03/2024, Categorías: Confesiones Autor: quemiedo, Fuente: CuentoRelatos

    ... amiga.
    
    Eran las ocho de la tarde, hora acordada, con puntualidad británica oímos unos prudentes toques en la puerta. Abriéndola con firmeza, dispuesto a ser la primera frontera, en la selección para Ana. Ella estaba allí delante mío, con amabilidad invitándola a entrar en la estancia. Era bajita, pero vamos, dentro de las medidas normales, maquillada con gusto pero sin desentonar, ojos en negro alargando el final del ojo en profundidad buscando el ojo almendrado o puede que egipcio. Labios agradables pintados en un tono suave, perfilados adornada con unos discretos pendientes. Melena suelta hasta los hombros con raya a un lado, que se adivinaba suave. Desprendía olor de un perfume discreto y muy agradable a la nariz, en una palabra caro, no molestaba, con gran personalidad. Top negro que marcaba sus tetas proporcionadas, muy apetitosas de buen ver, y puede que mejor tocar. Unos vaqueros tipo short, unas sandalias con cuña vistosas y un discreto bolso en bandolera. Se presentó y diciéndome que se llamaba Sandra, en medio de una cautivadora sonrisa, que no sabría decir si era natural o forzada.
    
    Muy bien ahora viene Ana, acomódate como quieras. Preguntando si tenía necesidad de acudir al baño, contestando que no, que venía de la ducha. Con una mirada fija en los ojos, advirtió que la costumbre era el pago por adelantado. A lo cual accedí, incluso con eyaculación y todos los demás extras que hubiera lugar.
    
    Sentándose delante de mí, observando, con una media sonrisa ...
    ... agradable o puede que picara. En ese momento apareció Ana en ropa interior una sucinta braga negra y un sujetador transparente a juego, con mucho encaje y transparencia, viéndose perfectamente los pezones. Vino con pasos sensuales estudiados hasta Sara y las dos se besaron, mejor se comieron con los labios untosos de saliva y con una dedicación desbordada. Momento que Ana agarró por la entrepierna con fuerza, ora topaba las ingles, ora las tetas sobando sus nalgas apetitosas, redondeadas con unas formas femeninas de quitar el hipo.
    
    Sara en un momento justo, en su puesta en escena mil veces ensayada, se quitó el top, a continuación bajándose con movimientos sensuales, con la coreografía estudiada, movimientos sensuales sus pantaloncitos, para ello tuvo que quitarse las sandalias y cogiendo a Ana de la mano se la llevó al catre. Antes la soltó el sostén, comiéndose con intensidad los pezones. La visita se desprendió de las bragas con un ritmo y movimientos excitantes, viendo desde mi situación, observada con curiosidad y morbosidad la minga morcillona de unas dimensiones apropiadas en ese momento, encima un flequillo de vello negro, por llamarlo de alguna forma, de vello rabiosamente corto y rizado. Ana inmediatamente lo agarró de manera delicada con sus carnosos labios, con los mismo bajó su prepucio dejando la cabeza al descubierto, chupándoselo con todas las ganas, buscando la erección máxima, si es que lo lograba. Vaya que lo consiguió, era una picha egregia, grande, diría ...