1. Yoli, mi sobrina en el pub


    Fecha: 22/03/2024, Categorías: Incesto Autor: Ivanvorpatril, Fuente: CuentoRelatos

    ... nosotros evidentemente y parecía que aguantaban tan bien el alcohol como nosotros.
    
    La verdad es que yo no podía evitar echar descaradas miradas al escote de Yolanda o cogerla de la cintura. Aprovechando para acariciar la piel que el top desnudaba, mi antebrazo rozaba su espalda o sus costados rodeando su cuerpo hasta el vientre. Gestos cariñosos que a ella no parecían desagradarle.
    
    —Tengo unas botellas en casa y música. Podemos terminar la noche allí.
    
    Viendo que todos estábamos a gusto en mutua compañía propuse seguir con la conversación y las copas en mi casa, un sitio más tranquilo.
    
    —Claro, no hay mucho ambiente por aquí.
    
    Lo que ellas aceptaron de buen grado. Le propuse a mi bella familiar llamar a mi hermana y decirle que se quedaría a pasar la noche conmigo e incluso extendí la misma proposición a su amiga con sus padres.
    
    —Claro que pueden quedarse contigo, tato, sé que las cuidarás bien. Yo misma le mando un wasap a la madre de Carmen. ¡No os emborrachéis!, mucho.
    
    Sonia no puso ninguna objeción, aunque me pidió que nos retiráramos pronto y no las dejara beber mucho. Creo que pensaba en aprovechar la noche con mi cuñado. Ella misma se encargó de llamar a los padres de la amiga.
    
    Ya que yo era el menos perjudicado de los cuatro conduje el coche de mi amigo hasta la verja de mi jardín. Yolanda a mi lado cogía mi mano y la ponía en su rodilla en cada semáforo. O la subía despacio por su muslo guiándola por su piel en suaves caricias. Desde luego yo no ...
    ... la retiraba. Me encantaba acariciar esa epidermis tan delicada.
    
    —Alex, no me prestas atención. ¿Te gusta más Yolanda?
    
    —Me gustáis las dos. Mucho.
    
    —Mejor, porque ella siempre ha deseado a su tío.
    
    Carmen en el asiento de atrás, cogía la cara de mi amigo y la apuntaba hacia sus piernas. Separaba sus bien torneados muslos para que mi amigo pudiera admirar su tanguita negro que la cortísima falda descubría.
    
    O se inclinaba adrede para lucir el profundo escote. Alex deslizaba la mano por allí con suavidad. Acariciando la suave piel y metiéndola por debajo de la tela hasta pellizcar los pezones con suavidad.
    
    Aparqué el vehículo a la entrada del jardín bien cuidado, con un frondoso seto, y nos bajamos todos. Ellas se descalzaron para cruzar la suave y fresca franja de césped. Y para que los altos tacones no les jodiera un tobillo al clavarse en la tierra.
    
    —¡Todos fuera! Yoli ya conoces la casa. Podemos quedarnos en el jardín, hace muy buena noche.
    
    Como los vecinos de ambos lados estaban de vacaciones fuera de la ciudad no nos oiría nadie. Les propuse sacar las bebidas al jardín. Con algo de música suave y las copas pasaríamos un rato agradable bajo las estrellas.
    
    Era una noche calurosa que invitaba a librarse de mas ropa. Pero aunque llevábamos toda la noche provocándonos, más bien ellas a nosotros, ninguno tenía muy claro como dar el siguiente paso.
    
    La segunda vez que entré a la cocina a reponer las bebidas y los aperitivos decidí dar un salto y dejar mi ...
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