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Yoli, mi sobrina en el pub
Fecha: 22/03/2024, Categorías: Incesto Autor: Ivanvorpatril, Fuente: CuentoRelatos
... camiseta en el respaldo de una silla. Frio no iba a pasar. Al verme el torso descubierto me jalearon con risas y bromas y Marcos me imitó echando su camisa a un lado. —Fuera camisas. A Carmen sentada con las piernas cruzadas, la faldita casi recogida en la cintura le veíamos perfectamente el tanguita. Yolanda mostraba sus pechos, sin sujetador, casi hasta los pezones cada vez que se inclinaba a recoger la copa o unas avellanas. Así que en la práctica ya todos mostrábamos más piel de lo habitual. -¡Tito! Se ve que te cuidas. ¿Puedo? —Claro, lo que quieras. —Vas mucho al gym. ¡Eh! —Voy más a la piscina, a nadar. Pero si, hago ejercicio. —Llevarás bañadores pequeñitos para lucir ese cuerpazo. Se me pegó más, pasando su mano con suavidad por mi pecho y mis abdominales. Incluso pasó un dedo suave por mis pezones. Una corriente eléctrica recorrió mi columna mientras ella me dejaba ver sus tetas bien cerca de mí. Le hablé al oído para que los otros no se enteraran. —¿Puedo yo ver más? —Tú y todos. Yolanda con una bella sonrisa se limitó a sacarse el top por la cabeza. Era el top less mas bonito que veía desde que espiaba a su madre y la veía en tetas. Cónicas, duras, y al contrario que las de Sonia en su época bronceadas al completo. No sabía donde tomaba el sol o si lo hacía con rayos uva. Carmen al ver que se quedaba atrás enseñando carne le pidió a mi colega que le soltara el broche que su top tenía en la espalda. Con un sensual movimiento ...
... de hombros lo dejó caer en su regazo enseñándonos unos pechos ligeramente mas grandes y caídos que los de Yolanda y francamente bonitos. —¡Tetas al aire! Abierta esa puerta a la desnudez todos parecíamos mas relajados. Como si la presión hubiera desaparecido mágicamente. —¡Me toca! Suéltame el cierre de la falda, Alex. Está ahí detrás en la espalda. Como Carmen ya nos estaba enseñando el tanga se libró de su faldita quedándose solo con esa reducida prenda de lencería. Lo hizo de pie, dejando caer el trapito que había cubierto su cadera al suelo, se giró para que además pudiéramos ver su duro culito. Alex parecía hipnotizado con tan bonita parte de su anatomía. —Bueno. ¿Qué os parece? —Sensacional, divina. Un culo precioso. Mi sobrinita relajada apoyó su espalda en mi desnudo pecho y apartó su melena sobre un hombro. Soplé con suavidad sobre su cuello y orejita haciendo que el vello de su nuca se erizara. —Eres preciosa. Me recuerdas a tu madre cuando tenía tu edad. —¿Soy tan guapa como ella? —Aún más. Yolanda como en un descuido dejó reposar su mano sobre mi bragueta que ya para entonces marcaba un buen y duro tamaño. En ese momento el que soltó un gemido fui yo. —Cielo, como sigas así no voy a poder... Pero no perdía, perdíamos los dos, de vista el depilado pubis de su amiga que se trasparentaba en el fino tejido. El tanga de Carmen, de fino encaje, casi dejaba ver su pubis depilado. —Carmen, llevas el xixi casi al aire. —Pues no ...