1. Aventuras y desventuras húmedas. Tercera etapa (16)


    Fecha: 27/03/2024, Categorías: Incesto Autor: LilithDuran, Fuente: CuentoRelatos

    Cuando en la distancia, la puerta de la que siempre había sido su casa se cerró, Sergio sintió un escalofrío profundo en la residencia de estudiantes. Sintió que un insecto le subía por la espalda a toda prisa hasta llegarle al cuello y morderle con fuerza. Su cuello se movió por instinto, girando en círculos, logrando que algún hueso crepitara.
    
    —¡Qué escalofrío más tonto!
    
    Carmen y Mari quedaron mirándose mientras la frase retumbaba en los oídos de esta última. Ya comprendía por qué estaba allí su hermana, entendía muy bien a que había venido solamente por un día.
    
    Recordó la imagen del sujetador, de su hijo guardándolo de forma furtiva y de cómo su hermana le montaba en la casa tan amplia que tenía. Se dio la vuelta sin mediar palabra, la ira la envolvía y no quería gritarla todo lo que pensaba. Casi corrió en un paso acelerado hasta la cocina, donde entró pensando que todo era un mal sueño y no se tendría que enfrentar a esa situación.
    
    Carmen se adentró en la cocina que le dio la sensación de haberse convertido en un cuadrilátero a expensas de que la campana sonara y comenzara la lucha. Sin embargo la mujer no tenía ganas ni de discutir, ni de pelear, lo iba a solucionar rápido y directo.
    
    —¿Cómo pudiste? —dijo a Carmen realmente enfadada con los ojos entornados— ¡¿Cómo coño pudiste?!
    
    Mari por momentos encendía más su cuerpo, Carmen estaba allí delante, era el motivo de que su hijo no estuviera en casa, de que no… estuviera a su lado. Toda la frustración ...
    ... que tenía, nacida de sus propios actos, los podría descargar en la que podía ser la culpable de todo.
    
    La mujer morena, que en este tiempo se comenzó a cuidar y había rejuvenecido varios años, cogió aire para soltar toda su ira de golpe. La camiseta de pijama que le quedaba algo pequeña marcó los dos duros senos que todavía tenía bajo la tela, con dos leves protuberancias por ambos pezones.
    
    Echó la cabeza hacia atrás, quería dar la sensación de que su cuello soltaba un latigazo a la vez que empezaba a hablar. Su pelo moreno que se había dejado crecer, llegaba ondulante como las olas hasta la mitad de su espalda.
    
    Carmen notó el buen cambió que dio su hermana nada más entrar por la puerta, pero ahora con esa ira que parecía portar, no quería que la bella Mari que observaba, se convirtiera en La Bestia.
    
    Alzó la palma de su mano antes de que Mari dijera nada. Esta última contuvo el aliento y abrió sus ojos azules tanto como pudo, pensando en ese instante “¿Encima me va a decir algo? ¡Cómo se atreve!”.
    
    —Ni lo intentes. —Mari se puso echa un basilisco y ya no es que solo fuera a gritar de todo, incluso echaría espuma por la boca. Carmen no cambió el rictus, con su as en la manga ahora se sentía segura. Lo soltó sin anestesia— Sé lo que pasó en Madrid.
    
    Aquella frase fue una punzada para Mari sintiera todo su cuerpo desinflarse como el globo de un chiquillo. Toda su ira, la rabia… lo que tenía para soltar contra su hermana cayó por su propio peso, alejándose por las ...
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