-
Aventuras y desventuras húmedas. Tercera etapa (16)
Fecha: 27/03/2024, Categorías: Incesto Autor: LilithDuran, Fuente: CuentoRelatos
... agua. Dejó caer el líquido que se estrellaba contra el cristal y ambos recipientes los llenó hasta la mitad. Los llevó a la mesa con poco cuidado, derramando alguna que otra gota sobre el mantel impermeable, su hermana le agradeció el trago. —Vamos a necesitar de esto. —echó un vistazo a la botella que seguía en la encimera y añadió— Quizá más. —metieron en sus cuerpos una buena cantidad a la vez y cuando el esófago le quemó, Mari dijo en voz alta— ¡Qué asco! Carmen se rio, tosiendo levemente debido a lo fuerte que estaba aquel whisky escocés. Sonrió tontamente con la mirada perdida en el vaso, recapacitando sobre todo lo ocurrido en aquella semana que Sergio estuvo en su casa. “En verdad, ¡fue una puta locura!”. —Si tienes dudas, Mari, pregunta lo que quieras. No te quiero esconder nada. —lo iba a hacer sin ninguna duda. Le sorprendió la rapidez con la que contestó su hermana pequeña. —¿Fue solo una vez? —asintió— ¿Premeditado? —Improvisado. —las dos bebieron otro buen trago, dejando ambos vasos por la mitad. —Me duele hablar de ello. —¿Te duele hablar de lo tuyo, o de lo mío? —su hermana entendió la pregunta a la perfección. Lo que no sabía era si debía ser sincera. Sentía lo mismo que si Carmen se hubiera beneficiado a Dani antes que ella, ni más, ni menos. Resopló fuertemente antes de contestar. —¡La Virgen! De lo tuyo, Carmen, lo tuyo sí que me jode. Es alucinante, ¿cómo puede ser? ¿Quieres que te diga la verdad? Te la digo. Sentí que me quitaban ...
... lo mío, sé que cuando tus hijas se fueron de casa sentiste que te las arrebataban, un sentimiento de madre que no podemos evitar. Pero en este caso fue de celos, de… ¡Putos celos! Me habías quitado a mi hijo y me puse como una fiera. Sentí que me había usado, que solo… solo… solo… —Mari comenzó a notar una presión en el pecho y los ojos se le humedecieron— ¡Qué solo quería FOLLARME! La palabra sonó fuerte, no tanto en volumen, pero si en intensidad. Carmen echó la cabeza para atrás y dio un sorbo a su vaso. No dudo ni por un segundo en levantarse, ni se podía imaginar el flujo de sentimientos que discurría por la cabeza de su hermana. En su caso era muy diferente, por mucho que fuera su sobrino, había un abismo entre una madre y una tía, Mari debía centrar su mente. Llegó hasta donde ella. Su hermana miraba a la mesa con una tensión increíble por no llorar. No obstante la primera lágrima cayó pesada, la bronca a su hijo, los gritos, la ira, echarle de casa, su lejanía… todo se mezcló en su corazón. Logrando que después de la primera, las siguientes lágrimas fluyeran. Sus puños se cerraron, los labios contraídos querían dejar de llorar. El daño en su corazón era profundo y las uñas clavadas en la palma de su mano no le hacían olvidarlo. Sentía una desazón en el pecho que le parecía incurable, ya no le importaba que Sergio hubiera tenido una relación con su tía, aquello era lo de menos. Lo que deseaba era tenerle cerca, tocarle, abrazarle, sentirle… sí, en parte tenía ...