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Aventuras y desventuras húmedas. Tercera etapa (16)
Fecha: 27/03/2024, Categorías: Incesto Autor: LilithDuran, Fuente: CuentoRelatos
... cañerías como la suciedad en la ducha. —¿Qué? ¿Qué… pasó? Trató de disparar la última bala, pero la voz la tembló y ni ella se creyó a sí misma al preguntarla. Carmen mantuvo el silencio, sentándose en una de las sillas como si estuvieran hablando del tiempo. Mari se tapó los ojos con una mano y la subió después a la frente, apartándose los pelos sueltos que caían hacia su rostro. La lengua salió seca de su boca. Se dio la vuelta y rellenó un vaso de agua a la velocidad del rayo, el líquido pasó por su garganta casi sin tocar la boca. Necesitaba ese trago, aunque igual mejor de algo más fuerte. —No hagamos una telenovela absurda de esto. Lo sé, tú lo sabes, sentémonos y hablemos. Tratemos de ser dos mujeres civilizadas. —Niño de los cojones, bocazas… ¿Para qué dice nada? Según le pille lo voy a matar. La hermana morena mascullaba en frente del fregadero con las manos apretando el mármol de la encimera. De no haber terminado de beber, con aquella ira que ahora se conducía hacia Sergio, habría conseguido romper el vaso. Después de unos segundos tratando de calmar un cuerpo que solo pensaba en lo mal que actuó su hijo al contarlo, se dio la vuelta. Enfiló hacia la mesa donde su hermana la esperaba sentada y separando la silla más alejada, ella hizo lo mismo. La cara que portaba Mari, a Carmen le pareció graciosa. Tenía el entrecejo bien marcado y los labios contraídos, apretándose el uno contra el otro dejando una línea blanquecina finísima. Le recordaba ...
... a tiempos antiguos, a eras pasadas donde ellas eran jóvenes y Carmen se había quedado con la galleta más grande. La sonrió sin poder evitarlo, su hermana pequeña y tozuda seguía allí delante y pese a tener que hablar de un tema tan serio, a la tía Carmen, no se lo pareció. —¿De qué te ríes? —De ti. —Mari apretó a un más su gesto y por un momento Carmen pensó que le saldría humo por las orejas, una pena que no llegara a pasar— No me pongas esa cara. Solo me hace gracia pensar en todo lo que me ibas a soltar, sabiendo que tú estás en las mismas. —¡No es lo mismo! —Mari quitó la vista de su hermana—Yo… —pensó en decir, soy su madre, pero… eso… ¿No agravaba más las cosas? Se calló. Cuando vio que Carmen iba a decir algo, seguramente para hacerla ver que tenía razón se le ocurrió soltar— ¡Tú fuiste primero! —Si te duele, lo siento en el alma, Mari. —se puso seria, borrando la sonrisa del rostro— No sé ni cómo pasó, ni en que estaba pensando para hacer algo así, pero ocurrió. Estuve atacada cuando Sergio me dijo que te habías enterado, un poco más y me da un infarto. —El sujetador… —Sí —Carmen la cortó, no sabía lo que iba a decir, pero prefería hablar ella—. Me lo afanó después del encuentro. Lo sentí gracioso cuando me lo contó, pero ahora veo que no fue la mejor idea del mundo. —“lo siento, Sergio, pero tengo que mentir para allanar el camino”. Mari se volvió a levantar, incapaz de que su mente asimilase esa conversación. Poco a poco se iban adentrando en el ...