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Aventuras y desventuras húmedas. Tercera etapa (16)
Fecha: 27/03/2024, Categorías: Incesto Autor: LilithDuran, Fuente: CuentoRelatos
... tema principal y estaba claro que en algún momento saldría a la luz de forma más concreta que ella… tuvo sexo con su hijo. —Juro por nuestros padres, que lo que se hable aquí jamás volveré a repetirlo a nadie, ni contigo, ni con Sergio, nada. —Carmen lo dijo en tono solemne, como si Mari fuera jueza. —Joder, Carmen… no tenías que haber venido. —No querías que viniera para no enfrentarte a lo que pasó, ¿verdad? —Mari lanzó una mira penetrante, como si su hermana la estuviera juzgando. Estaba equivocada— Lo comprendo. No sé ni cómo he podido conducir hasta aquí, las piernas me temblaban y las manos me sudaban a mares. Todavía no entiendo como no me he estrellado, iba más nerviosa que en los partos de mis hijas. —Carmen se rio, aunque su hermana no lo hizo— Estaba cagada de miedo. Venía pensando en qué decir, qué hacer, como actuar y no tenía ni idea. Si no le hubiera sacado a Sergio lo vuestro no habría venido. —No digas eso. —¿Cuál? —No le llames, “lo vuestro”. —No tengo otra manera mejor para nombrarlo, las demás son inapropiadas. —ambas se miraron y por un momento sintió la tristeza en los ojos de Mari— Pero ¿qué palabra no es inapropiada para una situación así? —¿De qué tenemos que hablar, Carmen? ¿De qué? ¿De nuestra experiencia? ¿De por qué lo hicimos? Esto es una tontería. Cuando me he serenado un poco, ¿sabes lo que deseaba? Gritarte, insultarte y echarte la culpa de todo, de absolutamente todo. Creía que así mi conciencia se limpiaría, me ...
... libraría del pesar que tengo encima. —¿Te sientes mal por lo que pasó? El silencio recorrió la casa. Los coches en la calle atravesaban la carretera mientras el sol calentaba lo justo. Dentro de la cocina, unos rastros del astro rey iluminaban la estancia después de escapar de las esponjosas nubes —¿Mari? —incidió Carmen al no encontrar respuesta. —¡Claro que me arrepiento! ¿Es que tú no? —No. El rostro de la madre de Sergio se quedó petrificado. Una respuesta tan real, tan sincera y tan fuera de lo correcto, no se la esperaba. Tenía los oídos listos para escuchar que ella también se arrepentía, y seguir una conversación plagada de remordimientos, nada más. Pero no iba a ser así. —Me arrepiento del daño que te haya podido causar, pero creo que no soy culpable. Sergio y yo tuvimos un día… especial, no sé cómo llamarlo para que no te moleste. No hubo más que eso —“si algún día esta lista y receptiva, sabrá lo demás”. Hoy no era el día de sincerarse por completo— Pero… del momento, del cómo, de los sentimientos… arrepentimiento ninguno. Y de… ¿La traición a Pedro? Lo digo así para que suene aún más dramático, pero… lo mismo, ningún remordimiento. —¡Dios, Carmen…! Se levantó de su asiento, dirigiéndose donde sabía que tenía Dani sus botellas más personales y abrió el armarito. Mari sacó una botella donde nadaba la mitad de un contenido marrón de cuarenta grados de alcohol. Cogió un vaso de encima del fregadero y también aprovechó con el que había bebido ...