1. Mi primo me engaña para que me folle un desconocido


    Fecha: 31/03/2024, Categorías: Incesto Autor: Caprice, Fuente: CuentoRelatos

    ... plato. Dos días antes de marcharse Nacho, nos montamos un trío con Dylan. Fue en el barco, cuando me prepararon una especie de encerrona para follarme entre los dos. A pesar de ello, lo disfruté mucho y quedé contenta. Entonces comprendí que mi primo es un sinvergüenza, que sus caprichos son muchos y llegamos a un acuerdo: yo aceptaría someterme a ellos, siempre que me diera la posibilidad de negarme, si no eran de mi agrado.
    
    —Eres una enferma sexual, pero me alegro por los dos —afirmó riendo y restando importancia.
    
    —Muchos entendidos en el tema afirmarían lo mismo —añadí en plan zorra—, pero entiendo que todo depende de cada persona y caso concreto. No es lo mismo echar un polvo al día, durante una semana, que echar siete en un solo día.
    
    Nacho soltó varias carcajadas, rendido a mi lógica aplastante y llamando la atención de cuantas personas había cerca.
    
    —Apenas he llegado esta mañana, he llamado a tu casa, porque tú no me cogías el móvil, —se lamentó Nacho—, y tú madre me ha invitado a comer con vosotros. —Le miré con cara de pocos amigos, pero Nacho se anticipó a mis reproches—. Sé que no me has invitado porque no sabías que llegaría hoy. Lo siento mucho.
    
    —Nunca lo traigo al supermercado —argumenté bromeando—, porque bastante nos roban con los precios, como para que también me roben el teléfono.
    
    —Entonces me marcho —dijo Nacho al tiempo que tomaba mi mano y entrelazaba los dedos hasta doler—. No obstante, te aviso que tengo un regalo muy especial para ti. ...
    ... Luego te doy más detalles.
    
    Se despidió con un piquito en los morros y un azote en el trasero.
    
    Durante la sobremesa, aprovechando que todos charlaban animadamente, fui a mi dormitorio, porque allí puedo fumar en secreto sin que me persigan por hereje. Iba por el segundo cigarrillo cuando, abriendo la puerta de improviso, mi primo Nacho me sorprendió. Fue tal el susto, que el pitillo salió volando impulsado por mi mano, con tan mala suerte, que cayó entre el escote de la camiseta que vestía. Como si bailara una danza india alrededor del fuego, di saltos enloquecida y me la quité sin medir las consecuencias.
    
    —Nunca me canso de admirar lo buena que estás —me dijo al tiempo que me soplaba el pecho derecho, justo en la zona del aterrizaje, marcada con restos de ceniza.
    
    Luego apresó los dos con sus grandes manos, al tiempo que yo caminaba hacia atrás, tratando de escapar y advirtiendo de las consecuencias si alguien nos pillaba. Le dio igual, porque me levantó en vilo y me llevó al rincón tras la puerta. Allí me puso cara a la pared, me levantó la minifalda, bajó la braguita y me clavó la polla en el coño. Fue un polvo rápido de apenas cinco minutos, que terminó conmigo en cuclillas y recostada contra la pared, recibiendo hasta la última gota de su esperma en la boca. Lo tragué y me relamí como tanto le gusta.
    
    —Si no estamos solos en casa, esto no debe repetirse —le dije con tono serio.
    
    Como el que ve llover, pidió que sacara mi ropa del armario, porque pretendía ...
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