1. Mi primo me engaña para que me folle un desconocido


    Fecha: 31/03/2024, Categorías: Incesto Autor: Caprice, Fuente: CuentoRelatos

    ... Luego se detuvo, alzó el torso, la metió y sacó por completo, tres o cuatro veces, y comenzó a darme una follada de infarto. Yo gemía descontrolada con el rostro mirando al techo y los ojos cerrados, al tiempo que le pedía más y más. Apenas fueron tres minutos mágicos y quedamos quietos.
    
    —Eres un regalo para cualquier hombre —me dijo controlando la respiración—. Mi buen amigo Nacho es muy afortunado follando contigo a diario.
    
    —No creo que tengas motivo de queja —le susurré mimosa—. Seguro que no te faltan los coñitos jóvenes.
    
    —Ahora quiero hacerlo desde atrás —propuso Leo—. Quiero verte el culo mientras te follo.
    
    Se apartó de mí para darme espacio, me di la vuelta y clavé la rodilla izquierda en el asiento y subí la derecha al brazo del sofá, separando las piernas todo lo posible.
    
    —Elige agujero —dije con el rostro vuelto hacia él—. Ahora tienes los dos que ni pintados.
    
    Apoyando la mano izquierda en la nalga contraria, dirigió la otra y volvió a penetrarme el coño. Con la polla dentro, subió el pie izquierdo al asiento y así ganó estabilidad para follarme. Mientras me daba lo mío, yo miraba su rostro desencajado y le animaba a esforzarse con grititos y comentarios guarros.
    
    —Hola, chicos. —Salida de la nada, sorprendió una voz femenina desde la puerta del salón.
    
    Yo no daba crédito a lo que veían mis ojos. Se trataba de una chica joven, poco mayor que yo, una morena de cabello largo, enfundada en un elegante vestido negro, muy ceñido y por encima de las ...
    ... rodillas, con un buen par de tetas y piernas largas. Analizada en conjunto, era preciosa y con un cuerpo de escándalo.
    
    Tratando de buscar respuestas lógicas a lo que sucedía, no hallaba ninguna en mi cerebro. Menos cuando se acercó a mi primo, le saludó con extrema confianza y le comió la boca. Luego vino a nosotros, quietos debido a la interrupción inesperada.
    
    —Hola, maridito —Dijo a Leo y le besó apasionadamente—. He tardado más de la cuenta, pero ya estoy aquí.
    
    —Esto es de lo más surrealista —dije perpleja, lanzando miradas a mi primo en plan, eres un chulo—. No sé que hago con la polla de un tipo, al que otra llama maridito, metida en el coño y con cara de idiota.
    
    Nacho asintió con los ojos, inmutable. Entonces recordé su nota y las condiciones.
    
    —Por cierto, me llamo Alicia. Encantada de conocerte —dijo la morena, muy animada, delante de mí cara y me dio un prolongado beso en los morros—. Pero, vosotros seguid, que parece que os he cortado el rollo.
    
    La nueva incógnita en la ecuación se fue correteando junto a mi primo —que no daba la cara con las pertinentes explicaciones—, y vi atónita como se subía el vestido a la cintura, se quitaba las bragas y se sentaba sobre Nacho. Así le hurgó en la bragueta y se introdujo la verga una vez la tuvo fuera, sin preservativo y sin distinguir si lo hacía en el coño o el culo.
    
    —Quiero hacerte unas preguntas y exijo respuestas directas —dije a Leo, que había reanudado las penetraciones a un ritmo muy lento, harta de ...
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