1. Madre enamorada (4)


    Fecha: 02/04/2024, Categorías: Incesto Autor: starone, Fuente: CuentoRelatos

    Eran ya las 5 de la tarde, y me disponía a tomar una taza de té mientras veía televisión. Fue cuando mi teléfono tomo vida. Tenía un mensaje nuevo, y era de Velen:
    
    "Hola cariño, no soporto estar alejada de ti por más tiempo. Mañana llego al pueblo en el autobús de las seis de la tarde, por favor ven a recogerme ¿sí?, tuya siempre.
    
    Leí varias veces su escrito, cada palabra que me dedicaba; por más trivial que fuese, era importante para mí. La televisión, la taza de café; que ya debía estar fría e inolora, habían dejado de tener sentido. Solo podía pensar en el momento de volver a verla. Que sentiríamos al cruzar nuestras miradas, escuchar su voz de ángel, sentir sus labios en mi piel, su abrazo al saludarme en nuestro reencuentro.
    
    Mi corazón, mi respiración, todo en mi se aceleró. Fui a la cocina y tome un pepino del refrigerador. Me dirigí a mi habitación y después de lavarlo muy bien lo seque y cubrí con un condón. Estaba muy, muy caliente y necesitaba sentirme penetrada.
    
    Me tumbe boca arriba en mi cama y abrí mis piernas con premura ansiosa de comenzar mi sesión de placer onanista. El pepino surco mi coñito con facilidad, pues estaba tan húmedo que se asemejaba a un cuchillo cortando mantequilla. Pronto mis labios comenzaron a pronunciar su nombre:
    
    "Belén, Belén, mi amor... Deseo estes aquí cariño"
    
    Mi respiración se aceleraba, mi boca apenas podía exhalar el aire de mis pulmones debido a mi calentura, mi mano derecha metía y sacaba el pepino cada vez a ...
    ... mayor ritmo. Chupe los dedos de mi otra mano y los dirigí a mi ano humedeciéndolo, imaginado la lengua de mi hija intentando penetrarlo. Esa imagen en mi mente provoco el primer geiser de fluidos. Siempre fui de escupir mucho liquido al correrme. La acústica de mi habitación aumentaba la sonoridad de mis jadeos y grititos de gata traviesa e incestuosa. Mis pezones, hinchados en sumo grado, me dolían como nunca. Y mi cuerpo empapado en sudor se había convertido en un temblor incontrolable y delicioso.
    
    Tras varios minutos de placer, temblores, chorros y corridas mi cuerpo se relajó y mis ojos se cerraban despacio. Sentía una dormidera agradable y mi boca dibujaba una tenue y sugerente sonrisa. Quede dormida con la imagen de Belén y el brillar de sus azules ojos atravesando mi ser.
    
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    Desperté feliz y con una gran energía. Eran las siete y veinte de la tarde. La habitación exudaba sudor y sexo. Tras ventilarla y asearme, tome el auto y me acerque al pueblo a comprar comida, la nevera estaba vacía y mañana llegaba mi amor.
    
    **********
    
    Hoy era el día, Belén regresaba a casa y mi cuerpo era un mar de emociones. La mañana me pareció eterna, la pase limpiando. No hacía más que mirar el reloj y los minutos parecían horas. Después de comer algo me di un paseo por la playa, necesitaba mover las piernas y oxigenar el cuerpo. Tome un baño y me vestí. Pues eran ya las cinco de la tarde y debía acercarme al pueblo a buscar a mi hija. Llegué al lugar con tiempo suficiente ...
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