1. Mi prima Teresa


    Fecha: 22/04/2024, Categorías: Incesto Autor: Jcasf, Fuente: CuentoRelatos

    ... pasando las olas, ella se encajaba bien de espaldas a mí poniendo su cola en mi muslo. Yo gustoso la mantenía lo más junta que podría, con mi cadera un poco girada para que no se diese cuenta de que al costado tenía una erección monumental.
    
    De pronto una enorme ola hizo aparición, no podíamos correr, así que intentamos saltar. De todas maneras, nos hizo trastabillar, por la fuerza del agua la terminé soltando y ella en su desesperación llevó sus manos hacia mi cuerpo, sus brazos se me resbalaron. Ella totalmente cubierta de agua terminó agarrándose del elástico de mi short con una mano, y con la otra me agarró la verga, apretándola con fuerza. El tirón de la cadera me causo muchísimo dolor, pero resistí para evitar que el mar se lleve a mi adorada primita.
    
    Cuando el agua empezó a descender y pude ponerla de pie ella me soltó la pinga y se volteó, yo acomodé mi pedazo en mi short de baño y nos volvimos a abrazar, pues otras olas ya se acercaban. No me dijo ni una sola palabra de lo ocurrido, así que tomé la iniciativa.
    
    —Ya ves, dije que no te soltaría —bromeé con ella.
    
    —¡Tonto! Yo fui la que no te soltó… ¿te hice doler? —me dijo al cabo de un momento.
    
    —Tranquila, solo que casi me arrancas la fábrica de tus posibles futuros sobrinos —continué bromeando.
    
    Se empezó a reír, volteando a mirarme un momento. Se veía fantástica, así mojada, con su cabello pegado al cuerpo y con gotitas resbalándole. Se volvió a pegar de espaldas a mí. En la siguiente ola que ...
    ... saltamos ella se movió un poco a la derecha, encajando mi verga aún erecta entre sus glúteos. Pensé en moverme, pero como ella aceptaba su nueva posición le llevé una mano a la cintura y la abracé, pegándola incluso un poco más.
    
    Era un momento glorioso, cada ola, cada salto, cada movimiento del mar era una gozada, ella colaboraba, incluso sentía que saltaba mas de lo necesario, definitivamente estaba excitada también. Si hubiese estado desierta la playa habría liberado mi falo para hacer a un lado su trusa y penetrarla, pero estábamos rodeados de gente, y la familia andaba cerca, así que la idea de poseerla quedaba muy lejana en mi cabeza.
    
    —Mira —me dijo señalando a la orilla. Mi tía nos llamaba para que salgamos a almorzar, así que lo hicimos.
    
    Mi prima era la viva imagen de su madre. Mi tía por su parte se conservaba muy bien, hasta donde sabía había tenido a Teresa cuando era joven, así que fácilmente podía pasar por su hermana mayor. Confieso que el verano de hace cuatro años había llegado a masturbarme pensando en ella, por lo que sentía un poco de culpa cada vez que la veía.
    
    La comida fue larga, todos contaban anécdotas y nosotros como los menores del grupo nos distraíamos escuchando. Nos habíamos sentado juntos en la arena y comíamos sonriéndonos en complicidad. Mi abuelo sacó del cooler varios tipos de bebidas. Los de mayor edad escogieron tomar pisco, probamos un poco pero luego nosotros decidimos cambiar y tomamos un par de latas de cerveza. Estuvimos brindando ...
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