1. Mi prima Teresa


    Fecha: 22/04/2024, Categorías: Incesto Autor: Jcasf, Fuente: CuentoRelatos

    ... un rato, cuando mi prima empezó a quejarse de la barriga, dijo que le dolía.
    
    —Creo que quiero ir a la casa —le dijo Teresa a su mamá, que un poco molesta por malograr el momento le dijo que si deseaba podía ir avanzando.
    
    —Esclavo carga mis cosas —me dijo, en tono autoritario, para después lanzar un pequeño quejido.
    
    Tomé sus cosas y me disculpé, diciendo que la acompañaría, así que emprendimos el retorno a pie. Cuando ya nos habíamos alejado ella se me pegó, la tomé del hombro y la acerqué a mí, para caminar juntos. Cualquiera que nos viese hubiese dicho que éramos enamorados. Desde mi posición le daba pequeños vistazos a sus pechos, que con cada paso vibraban, no me sacaba de la cabeza la imagen de sus rozados pezones.
    
    —¿Te sorprende que hayan crecido? —me preguntó de pronto.
    
    —¿A qué te refieres primita? —le dije, fingiendo ignorancia.
    
    —No paras de mirar mis tetitas —dijo, entrecerrando un poco sus ojos.
    
    —¿Tetitas?... Prima antes parecías una tabla, ahora pareces una vaca —le contesté, sin pensar en lo tosca de mi respuesta. Ella me dio un codazo en el estómago, bastante fuerte.
    
    Así andamos otro trecho, ella molesta y yo recriminándome mi torpe manera de hablarle. Tenía que arreglarlo.
    
    —La verdad te ves preciosa primita, disculpa mi torpeza, me pone nervioso caminar así contigo.
    
    —¿Así como? —me preguntó sonriendo.
    
    —Así tan juntos… ya sabes.
    
    —Creo que en el mar estábamos más juntos y no parecías nervioso primito…
    
    Me limité a sonreírle ...
    ... pues ya habíamos llegado. Saqué la llave para abrir la puerta, permitiéndole ingresar y por fin disfrutar de algo de sombra. El calor era sofocante, así que me ofrecí a darle una bebida.
    
    —No, esclavo quiero helado, sírveme un par de bolas.
    
    —Ya quisiera servírtelas —le dije susurrando mientras caminaba a la cocina.
    
    —¿Qué dijiste?
    
    —Nada ama, enseguida se las sirvo.
    
    Ella se sentó en el amplio sillón de la sala. Se había mantenido con su traje de baño, solo que tenía una especie de tela envolviendo su cintura, al estilo de una falda ligera. Le serví el helado, una bola de chocolate y la otra de fresa, con algo de crema batida, para que se sienta a gusto. Cuando se lo entregué lo miro con aprobación, regalándome una sonrisa.
    
    —Esclavo hemos caminado mucho, masajea mis pies —me ordenó, acomodándose en el sillón, y levantando una de sus piernas.
    
    Yo no me negué, por lo contrario, me agaché frente a ella y le levanté un poco la pierna, mientras ella comía helado le fui acariciando la pantorrilla, haciendo ligeras presiones, subiendo y bajando, cuando llegaba a la rodilla me entretuve en el inicio de su muslo, rozando con ligereza la piel, pasando de largo de la cara interna del muslo. Toda mi atención estaba en su pierna, con la piel un poco tostada, con ese balance entre dureza y suavidad. Al sentarse la tela que usaba como falda se había soltado, por lo que podía apreciar toda la extensión de su piel hasta su cadera, y en medio, donde se unían ambas piernas, una ...
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