1. El río. Una oportunidad para follar


    Fecha: 29/05/2024, Categorías: Confesiones Autor: quemiedo, Fuente: CuentoRelatos

    Era una plácida mañana que invitaba al paseo. Me dispuse a dar una vuelta hasta el polígono, con la intención de entretenerme disipando presiones en el pensamiento, y a la vez estirar las piernas, mi trabajo es sedentario, a pesar de ello no hago nada por moverme, desoyendo las recomendaciones que vienen por todos los lados de mover las piernas. Pues eso, comencé un paseo con buen humor y motivación relajante. En el trayecto me desvié hacia las riberas del río, parecía más bonito y sobre todo distraído.
    
    Un paseo bucólico, pastoril y campestre aunque mis zapatos no eran los mas indicados para andar por esos vericuetos y desniveles, pero un día es un día, y siete una semana. Podría ser que la experiencia de una mañana amena y deportiva, ocasionará en mi cierta rutina, un nuevo rumbo con costumbres sanas. La variedad en otras caminatas sería cambiar la ruta.
    
    Es un rio pequeño, de poco caudal en esta época del año. Es un rio al cual desde hace muchos años no intervienen sus orillas, no desbrozan, tampoco extraen las gravas. Poco a poco vuelve a ser un curso de agua pacifico, sosegado, sin celeridad, con continuos obstáculos naturales, que hacen posible el sonido único y relajante del agua.
    
    En fin, desde la estrecha vereda iba disfrutando los paisajes, con su amplia tonalidad de verdes, desde el aguacate, hasta el esmeralda. Marchaba al paso de mirar escaparates en una gran avenida comercial, estaba disfrutando del paseo.
    
    En un momento debí inclinar el peso del ...
    ... cuerpo hacia adelante, la senda iba empinándose, obligándome al esfuerzo en ese trecho. Al final de la cuesta aparece un perro, pastor alemán, me mira con ciertos ojos de preguntarse qué hacía yo por allí, en su territorio. Esta raza de perros siempre me recuerdan a mis héroes infantiles a Rin-tin-tin y el cabo Rusty, imaginé que la nobleza y su fama de afectuosos no iba a ponerse agresivo.
    
    Remonte la loma, el buen perro enseñó los dientes gruñendo, no llegó a ladrar, me mosqueé un rato, parando, en perfecto estado de firmes, sin mover un solo músculo por lo que pudiera pasar. No había transcurrido nada de tiempo, segundos, cuando apareció la propietaria, a la cual en un principio no reconocí por mi estado de tensión.
    
    - ¡Ehhh!, no tengas miedo, no hace nada es un cacho pan.
    
    - Puede que sea sí –respondí- pero hay posibilidades que él no lo sepa, no hace nada más que mirarme el culo relamiéndose el morro con fruición.
    
    - Ja, ja ,ja- soltó un inmensa risotada simpática.
    
    En ese instante me di cuenta, una chica preciosa que tiene una cafetería en el pueblo, a la cual, no de manera constante, suelo acudir para tomar un cortadito con pincho de tortilla con cebolla, sí con cebolla, que le sale muy bien, casi sin cuajar, con un rico sabor. Me gusta esa textura, naturalmente creo que tiene algún añadido que no puedo identificar, es el secreto del éxito.
    
    A pesar de llevar gafas, empecé a verla con nitidez según se acercaba con la correa del perro en la mano, paso decidido, ...
«1234...»