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Mi primera vez: En la cena de bienvenida
Fecha: 30/05/2024, Categorías: Confesiones Autor: santy3000, Fuente: CuentoRelatos
... hará falta. Retrocedí de prisa y exclamé: -Buenas noches, señora Laura, ¿donde se encuentra? Permiso!! Al inicio del pasillo, surgió Laura, seria y dijo: Soy sólo Laura, no señora Laura, ni doña Laura… sabes, si lo vuelves hacer te castigaré, ¡te gustaría ser castigado por mi! -Y por mi, Hola Santiago. Detrás de Laura se admiraba el tamaño de Carmen, quizá 1.75 m, cabello rubio cenizo claro, ojos claros como el mar, resaltaba su maquillaje y sus labios rojos, sin labial, ya Laura le había consumido el carmín, un vestido con escote que resaltaba unas buenas tetas quizá copa 38 C, enhiestas, un vestido verde con dorado ajustado que resaltaba sus buenas caderas, piernas y brazos gruesos sin verse para nada gorda, era un mujer maciza. En cambio Laura, 1.65 m canela su piel, ojos marrones claros, un cuerpo bien distribuido, una cintura elegante, con un jean blanco ajustado que levantaba muy bien sus nalgas, y una blusa celeste con un ligero escote, sin mangas. -Ah gritó Laura, Santiago que gentil de tu parte y oportuno, -tomó de mis manos una botella de vino rosado – vamos pasemos al comedor. Dejé que ellas fueran delante de mí, pude apreciar la diferencia de altura y medidas. Y aún así, ellas estaban juntas de alguna manera especial. ¿Juan sabría algo al respecto? La cena transcurrió con el interrogatorio respectivo, ya Juan había urdido el tema y debí explicar que mi tía era cliente de Juan desde hacía más de 10 años, aunque era falso, pero me ...
... aseguraba el poseer el anexo como residencia. Sobre mi tío, al decir que era un constructor de casas y apartamentos, la señora Carmen, preguntó sobre un urbanismo específico, Lomas del Este; le dije que sí, que su empresa lo construyó y ella afirmo tener la casa más grande de allí. Y solía ir cada dos meses Valencia a atender negocios. Luego del postre, pasamos a una sala amoblada muy bien y acondicionada para reposar y conversar cómodamente. En un momento, le pedí a Laura el baño, me pidió que le acompañara. Luego de caminar por un pasillo y doblar la esquina, acercó su rostro al mío y me dijo en su susurro: -En tu habitación hay un retrato de una marina, detrás de él puedes disfrutar de observar, necesito que tengas calma. Tan pronto regreses al salón, excúsate y retírate. De obedecer depende que sigas conmigo en mi casa y puedas vivir en el anexo, si decides ser mi fiel cómplice, te aseguro que la pasaremos bien. ¿Entendiste? -Por supuesto, orino y me retiro, entendido.-Laura se acercó, elevó su cuerpo y me dio un breve beso en mis labios. – te espero. – dio media vuelta y se fue. Ya dentro del baño, entre la información recibida, el vino, el beso, la promesa futura y el deseo. Me tomé el tiempo necesario y llegué al salón. -Vaya que tomas tu tiempo Santiago, -dijo Carmen. –ven siéntate a mi lado – miré a Laura y sus ojos maliciosos exigían el deber impuesto. Le respondí: -Mucho me encantaría estar a su lado, pero debo realizar unas llamadas y concretar ...