1. Mi primera vez: En la cena de bienvenida


    Fecha: 30/05/2024, Categorías: Confesiones Autor: santy3000, Fuente: CuentoRelatos

    ... desnudos, ambos de buena altura y complexión atlética, musculosos. Uno catire de cabello y le otro negra su piel y de rulos su cabello. Llevados de la mano por ella, los presento a Carmen, quien lejos de darle la mano, se sentó en el sofá color canela y tomo en cada mano, el pito de cada quien, se unieron y ella comenzó a realizar una doble felación, mientras ellos arriba, se besaban y se hacían caricias.
    
    La pantalla principal no daba la mejor visión y en las otras pantallas, pequeñas a la derecha seguro tendrían mejor ángulo. Carmen tomó al moreno por las caderas y le dedicó una buena mamada, él tomó la verga del catire y lo masturbaba.
    
    Moría por saber donde estaba Laura y que estaría planeando, cuando como un fantasma apareció en la puerta de mi habitación, me dio un susto inmenso, sin antifaz ella, sonreía.
    
    La luz del pasillo, mostraba sus curvas definidas, mi corazón era un motor de avión en pleno ascenso.
    
    -¡¡¡Sorpresa!!!
    
    Apenas desnudo y entrando en mi cama, de improviso apareció Laura, con una bata inmensa, con mangas vaporosas y bajo un antifaz con plumas de pavo real.
    
    Rayos, esta mujer es una impresionante desequilibrada. Corrió y se metió en mi cama,
    
    -Vaya, -miró mi verga apuntando al cielo-veo que te gusta lo que ves – pasó su torso sobre mi y pude sentir sus tetas bajo el vestido de tul –
    
    -Zaz, -dijo ella, y sacó un control remoto, afirmando
    
    -Con este control siempre tendremos el mejor ángulo. ¿Puedo verlo contigo?
    
    -Te lo suplico, por ...
    ... favor – le respondí.
    
    Seleccionó otra pantalla que “subió” a ser la principal y vimos como Carmen se dejaba ir hacia atrás, para que el negro le chupara su cuca, mientras el blanco se ubicaba detrás del sofá para ella seguir mamando un pene.
    
    Yo, miraba la pantalla, pero estaba atento a Laura. Ella no se movía estaba concentrada en lo que veía, decidí permanecer sereno por fuera, por dentro no sabía si ver sólo a Carmen, masturbarme o arrojarme sobre Laura como un poseso.
    
    En la sala, Carmen se levantó y el negro se sentó, ella le dió la espalda y se sentó sobre una polla enorme y gruesa, entró lenta y profunda. El blanco siguió detrás del mueble y puso su pene al alcance de la boca del negro, el espectáculo era genial, ardiente y provocativo.
    
    En ese momento, Laura colocó su cabeza en mi pecho y su mano se coló debajo de mi axila, y se puso a hacer círculos con la ñema de sus dedos, por mi parte; mi brazo derecho cubrió su espalda y comencé a hacer círculos con la ñema de mis dedos.
    
    Mientras, Carmen había cambiado a subirse sobre el catire que yacía en la alfombra, el negro se disponía a efectuar una entrada anal y Carmen se ofrecía de la mejor manera.
    
    Luisa suspiraba profundamente y movió su brazo, justo debajo de mis testículos y los acariciaba.
    
    Carmen llevaba leña pareja y se veía que estaba disfrutando, de pronto el negro se separó del cuerpo de Carmen y se dirigió, raudo a ofrecerle su polla a Carmen, no tardó en eyacular y ella en intentar tragar todo, ...